Dos veces tentada @zoraidarosecristal
Pareja moderna

Hey chicos, como me dejaron tantos comentarios en pocos días me agrada decirles que les he adelantado el siguiente capítulo, espero que les guste y ya saben, entre más comentarios más rápido publicare.

Pareja moderna

Ayer, me desperté en la enfermería aun cuidando de un roto corazón. Hoy, me desperté en la cama de Sesshomaru como la señora Drácula. Qué diferencia hizo un día.

- Si te presentas a alguien como la "señora Drácula", voy a morderte de tal manera que no lo vas a disfrutar. - Sonreí sin abrir mis ojos.

- Estoy temblando de miedo. - Algunas cosas no cambian, como Sesshomaru estando de mal humor cuando despertó primero.

- Como debes estar, y yo he estado erguido, mi adorable esposa. - Ahora abrí mis ojos. Sesshomaru estaba vestido, para mi decepción, sentado en una silla con un iPad en su regazo.

- ¿Qué pasa? - Se levantó y se acercó a mí, la expresión tan seria que me tensé.

- Sólo leyendo algunos correos - dijo mientras sus dedos se deslizaban a través del pequeño teclado.

Entonces él lo levantó para mí. Alguien en esta casa me ha traicionado. Aspiré una bocanada de aire. Una sonrisa irónica retorció su boca mientras escribía algo más y lo levantó de nuevo. Aparte de Maximus, claro. Dejé eso aparte. ¿Cómo lo sabes?, pensé. Escribió más rápido. Empecé a sospechar cuando mi personal rastreó el teléfono celular de Maximus a ese hotel, pero Hannibal me ganó al llegar allí. Tú dijiste que Hannibal sabía detalles acerca de tus poderes de los que solo estaban al tanto los miembros de este hogar. Como prueba final, un correo que Inuno acaba de enviar confirmó que se filtró más información incriminatoria que sólo podía venir de alguien de aquí.

Yo no había olvidado el conocimiento demasiado preciso de Hannibal, pero ser secuestrada, morir, estar comatosa, y casarme con Sesshomaru, todo en menos de una semana, lo había alejado como mi prioridad. No para Sesshomaru, obviamente. ¿Sabes quién es? Una rodada de ojo precedió a su siguiente frase. ¿No estaría torturando a esa persona ahora si lo supiera? Cierto, y si bien los detalles de mis habilidades podrían accidentalmente haber llegado a los oídos equivocados, decirle al jefe de Hannibal, donde Maximus y yo estábamos, no era un inocente resbalón de la lengua. Entonces, el significado de los mensajes escritos de Sesshomaru me golpeó.

Crees que quien hizo esto está en esta planta. Los yokais tenían una gran audición, pero la habitación de Sesshomaru estaba mejor aislada que la mayoría. Además, su casa estaba siempre llena de gente, lo que significaba un montón de ruido de fondo. A menos que él pensara que el traidor estaba muy cerca, Sesshomaru no tendría que escribir en lugar de hablar. Y sólo su personal más confiable tenía habitaciones en esta planta. Hice una mueca. Lo siento. No me compadezcas, escribió él con la rapidez del rayo. Compadece al hombre que va a morir una muerte terrible, una vez que descubra quién es.

Probablemente compadecería a esa persona entonces, pero en este momento, teníamos que encontrarlo. Levanté mi mano derecha con un propósito sombrío. Te ayudaré a eliminarlo. Sesshomaru me miró fijamente, su expresión fría cambiando a una inescrutable. Cuando vi su respuesta escrita, la leí tres veces, y aun así no podía creer lo que decía.

Siempre y cuando tú sigas siendo humana, no lo harás.

Bajé las escaleras estrechas a la mazmorra, los guardias que yo había tenido que engañar antes ahora se inclinaban ante mí mientras pasaba. Jaken iba delante de mí, dos cimitarras curvas de plata unidas a su cinturón. Los cuchillos llegaban a sus rodillas, haciéndole parecer casi cómico, pero yo sabía lo rápido que era Jaken. Sesshomaru también lo sabía. Es por eso que Jaken era mi guardaespaldas ahora. Yo no había querido que Sesshomaru me acompañara por más razones que la pelea que acabábamos de tener. Había sabido que nuestro matrimonio sería tumultuoso, pero no había previsto que el entrenamiento empezara a menos de veinticuatro horas después de que dijéramos que sí.

¿Qué es lo que estabas diciendo acerca de la diferencia que hace un día?, mi maldita voz interior se burló. La ignoré y seguí caminando, moviendo la cabeza hacia el guardia que nos dejó pasar a través de la entrada. Una vez dentro, las antorchas proveyeron suficiente luz para que yo pudiera ver a dónde iba. El grillete anclado al monolito de piedra estaba ahora vacío, como estaban los postes en frente de este. Lo que fuera que quería decir, no estaba segura y no quería preguntar.

- Por aquí - dijo Jaken, tomando el pasaje a la derecha.

No me había aventurado a esta parte de la mazmorra antes, y cuando vi la siguiente cámara, nunca quise regresar. Las antorchas revelaban máquinas antiguas y de alta tecnología, completas con accesorios espeluznantes que desafiaban incluso a mis impulsivas habilidades imaginativas en cuanto a su uso. Hacían a la parte de la mazmorra con los postes de empalamiento parecer tan benignos como una sala de espera.

- Escalofriante, ¿no es así? - gruñó Jaken.

- Cuando eres un preso, lo primero que ellos hacen es darte el gran recorrido. Luego estás esposado a esa pared de piedra para pensar en lo que viste. Lo siguiente es el poste, donde se inicia una ronda de preguntas. Si no contestas a su satisfacción, vienes aquí para más incentivos. - Miré alrededor con un estremecimiento. ¿Por qué alguien de la gente de Sesshomaru lo traicionaría, sabiendo que terminarían en este pedacito de infierno si eran atrapados?

Por otra parte, yo estaba aquí para ver a alguien que había hecho exactamente eso. Jaken me llevó más allá de la escalofriante sala de máquinas a otro pasillo estrecho. Éste no se abrió a una gran antecámara. En su lugar, una cadena de celdas fue cortada en la roca. La mayoría eran tan altas como Jaken, dejando para esos desafortunados lo suficiente para ser incapaces de pararse. Esta parte de la mazmorra era más fría, también. Mi falda turquesa colgaba hasta mis tobillos y tenía una camiseta de manga larga, pero debería haber tomado un abrigo, también. Mientras pasaba las celdas más pequeñas, nada se movía en ellas. Al igual que el resto de la mazmorra hasta el momento, parecían vacías.

- ¿Sabes dónde están los presos? - Tuve que preguntar. Jaken abrió la boca, pero otra voz se le adelantó.

- Sesshomaru los ha ejecutado a todos en honor de su boda. - El tono de Maximus era más duro que los muros de piedra que nos rodeaban. Tragué saliva y luego la seguí hasta el final del pasillo, donde las últimas pocas celdas eran de tamaño normal, por lo menos.

- Que magnánimo. - No estaba siendo sarcástica.

Preferiría la muerte a experimentar todo lo que este calabozo tenía que ofrecer, y si alguien perjudicaba a Sesshomaru lo suficiente para terminar aquí, la muerte era la única salida. Bueno, casi la única salida… Maximus quedó a la vista cuando me acerqué. En algún momento desde la última vez que lo había visto, le habían sido dadas ropas nuevas, pero su cabello todavía estaba rojizo de toda la sangre seca en este.

- Diría que felicidades, pero ambos sabemos que estaría mintiendo. - Él se inclinó contra sus barrotes, sus ojos grises se iluminaron de rojo. Luego miró el anillo en mi dedo enguantado y su boca se curvó hacia abajo.

- Teniendo en cuenta dónde estás, no te culpo. - Apoyé mis manos contra los barrotes.

- No es por eso. - Rápido como una serpiente atacando, tenía mis manos entre las suyas.

- Después de su ruptura, pensé que Sesshomaru seguía obsesionado contigo porque tú terminaste las cosas. Luego trajo a Inuno a la embarcación, a pesar de que buscar ayuda de otro maestro para rescatar a su pueblo lo hace parecer débil. Ahí fue cuando lo supe. - Entonces sus dedos se cerraron, impidiéndome alejarme.

- ¿Supiste qué? -

- Que él te amaba - dijo Maximus en el mismo tono que la mayoría de las personas utilizan para entregar una noticia terrible.

- Sí, me lo dijo. Incluso si él no quería, proponerlo hubiera sido una gran pista. - Mi boca se arqueó.

- Estás idealizándolo, pero ahora estás atrapada. Él no permitió que su primera esposa lo abandonara. ¿Por qué crees que ella saltó de ese techo? - Maximus hizo un sonido áspero, liberando mis manos para voltearlas en un círculo pequeño.

- Debido a que pensó que él estaba muerto y un ejército se dirigía a arrastrarla a la cautividad. - Incluso Wikipedia sabía eso.

- ¿Así qué dejó a su pequeño hijo para enfrentarlos? – preguntó Maximus, dándose vuelta.

- No lo creo. Él era el mundo de Clara. - No dije nada, absorbiendo dos hechos que no había sabido antes. En primer lugar, Sesshomaru nunca me había dicho el nombre de su primera esposa, y la historia lo había olvidado. Pero el otro detalle fue más significativo.

- La conociste. - Una sonrisa sombría se dibujó a través de sus labios.

- Era uno de los guardias que Clara trajo con ella a la casa de su nuevo marido. - Las palabras de Sesshomaru el día anterior resonaban en mi mente.

Mis acciones la horrorizaban, así como te horrorizan a ti... Fue más que un ejército que avanzaba lo que la hizo arrojarse desde nuestro tejado. Fui yo... ¿Tiene razón Maximus? ¿La primera esposa de Sesshomaru se había suicidado porque la muerte era la única manera de que pudiera escapar de él?

- Sean cuales fueran sus razones, yo no soy ella. Conozco el lado oscuro de Sesshomaru y puedo manejarlo. - Tomé una respiración profunda.

- ¿Puedes? Las cicatrices en tus muñecas muestran que la oscuridad te rompió una vez antes.- Maximus suspiró.

- Si tú piensas que Sesshomaru es una persona tan horrible, ¿por qué te has quedado con él todos estos años? - Me puse rígida.

- No entiendes. Amo a Sesshomaru y con mucho gusto moriría por él. Pero cada vez que él ama algo, termina destruyéndolo. No puede evitarlo. Es sólo su naturaleza. - Su risa sonó hueca.

- Haz lo que viniste a hacer. - Jaken me lanzó una mirada dura. Claramente, él tenía las mismas preocupaciones. Me quedé mirando a Maximus mientras golpeaba los números en el teclado fuera de su celda. El calabozo podría parecer medieval, pero tenía todas las comodidades de una cárcel moderna. Los barrotes desaparecieron en el suelo de roca con un suave chasquido.

- ¿Qué es esto? - Maximus no se movió.

- Mi valor de novia - le dije con frialdad.

- Sesshomaru me dijo que nombrara cualquier cosa que quisiera. Elegí tu libertad, como él sabía que haría. - Maximus siguió sin moverse. Barrí hacia fuera mi brazo.

- Si estás esperando por una alfombra roja, no incluí eso. - Muy lentamente, él salió de su celda, mirando a su alrededor como si esperara que cuchillos de plata llovieran sobre él en cualquier momento.

- Ya que probablemente no te voy a volver a ver, gracias por salvarme la vida. Ahora estamos a mano, así que buena suerte con el resto de la tuya. - Con el objetivo cumplido, me volví sobre mis talones y me alejé.

- Espera. - Dedos fríos se hundieron en mi hombro. Me volví, iracunda ante sus predicciones sombrías, sacándome de golpe mi guante derecho.

- Suéltame o usaré esto. - Maximus dejó caer su mano, una mezcla de frustración y empatía pasando sobre sus facciones.

- Rin, si hubiera sabido antes cómo se sentía Sesshomaru realmente por ti, no habría tratado de... -

- ¿Convencerme de que él podría estar detrás de la bomba? ¿Mentirle sobre mí estando viva? ¿O seguir tratando de dormir conmigo? -

- Todo ello - respondió de manera llana.

- Pero tú todavía necesitas tener cuidado. No lo conoces tan bien como yo. - Él tiene razón, no lo conoces, susurró mi odiosa voz interior. Me di la vuelta otra vez.

- Él te está dejando salir de aquí, Maximus. Apuesto a que no viste venir eso, así que tal vez tú eres el que no lo conoce tan bien como crees. - Si yo estaba enojada con Sesshomaru o no, no iba a escuchar ningún descrédito más sobre él.

Con todos los invitados a la boda la noche anterior, la casa debía haber estado bullendo con gente, en cambio, todo se veía normal, lo cual era un alivio para mí. No estaba para hacer charla social con cientos de extraños. Contrario a la opinión popular, no sabía qué podía y qué no podía manejar. Aunque pensándolo era una humana rodeada de yokais que habían dormitado por mucho más tiempo de lo que yo había vivido, ese era el mejor de mis juicios.

- Gracias Jaken… Voy a volver a mi habitación ahora.- dije cuando alcanzamos el pie de la escalera.

- ¿Directamente? - preguntó mirándome de soslayo.

- Por supuesto. - Yo esperaba que él no pudiera oler la mentira. Otra mirada de sospecha fue mi respuesta, pero se fue.

Mientras me apuraba por la gran escalinata, la canción Ice, ice baby retumbaba fuera de mi cabeza. Deja que Sesshomaru trate de forzar su camino a través de eso para oír mis intenciones reales. Aun así no tenía mucho tiempo. Pronto Sesshomaru se daría cuenta que mi visita de despedida con Maximus terminó hace veinte minutos. Fui directo al cuarto piso, pero en lugar de dirigirme a mi nuevo dormitorio, elegí el pasillo donde nunca antes había entrado. Alguien en este piso, el traidor ha tenido que dejar un rastro de esencia. Entonces jalé mi guante derecho y tracé levemente mi mano por el primer pomo de la puerta que pasé.

Imágenes de Oscar inundaron mi mente. Así como el espigueo de que el yokai albino estaba cansado cuando entró en su habitación. Solté el agarre, haciendo un rápido inventario de mí misma. No cansancio o sangrado por la nariz, bien. Mi poder no había tocado la zona de peligro, vamos al siguiente. Le tocó el turno al antiguo cuarto de Lachlan, sin usar desde que había sido asesinado en una emboscada por Naraku hace meses. Después de otra saludable revisión, todavía no exhibía ninguna señal de alerta, así que me sentía lo suficientemente segura para tratar en el tercer pomo de puerta.

Éste era el cuarto de Maximus, y una profunda soledad estaba en ese toque que tomó la punzada de mi enojo fuera de sus atrevidas predicciones. ¿Fue esa parte, la razón por la que le mintió a Sesshomaru sobre mí? ¿Por qué estando con la mujer equivocada era mejor que pasar otra dolorosa noche solo? Solté mi agarre. Cualesquiera que fueran las razones de Maximus lo hecho, hecho estaba y no tenía tiempo para ponderar el por qué. Fui a la tercera puerta, pero antes de que pudiera tocarla, se abrió. Shrapnel me miró, la sorpresa crecía en sus facciones.

- Rin, ¿qué estás haciendo? - Escondí mi mano detrás.

- Uh, yo... - La puerta de Maximus se abrió para mi sorpresa, pero no era él. Una hermosa pelinegra salió en su lugar.

- Te dije que nos viéramos en la tercera puerta Rin. No es que no sea fácil perderse en este enorme lugar. - dijo ella, mostrándole a Shrapnel una brillante sonrisa.

Yo la conocía hace meses. Sesshomaru cuenta con ella como amiga, lo cual es él por qué fue una de nuestras invitadas a la boda, pero por mi vida que no podía recordar su nombre. Aun así, le di a Shrapnel un encogimiento de hombros a modo de disculpa y me apegué a la excusa, metiendo mi mano en el bolsillo de mi chaqueta. Él correría inmediatamente por Sesshomaru si supiera lo que estaba haciendo realmente.

- Lo siento, puerta equivocada. – me disculpe.

- ¿Lista? - Mostró otra encantadora sonrisa.

- Seguro. - Su imagen perfecta de muñeca Barbie corrió a mi memoria.

Cierto, su nombre era Kagome y estaba casada con Inuyasha, el yokai que me dijo cómo bloquear la lectura de mente de Sesshomaru cantando mentalmente. Así fue como Kagome ha sabido que estaba a punto de ser atrapada por Shrapnel. Ella podía leer mentes también, y su ayuda me demostraba que podía ser confiable. De otra manera podría haber dejado que Shrapnel me atrapara. Gracias, le mandé decir. Ella hizo una señal en el aire con la mano

- No puedo esperar a ver el cuarto de comunicaciones - dijo, como si continuáramos con la conversación que habíamos tenido antes.

- Está en este piso, ¿no es cierto? - Esa pregunta fue dirigida a Shrapnel, quien se estaba retirando.

- Sí, pero solo se permite personal autorizado. - Kagome, resopló

- ¿La esposa de Sesshomaru no se considera "autorizada"? - Shrapnel abrió su boca... y nada salió.

Ahora que estaba casada con su jefe, no podía tener por seguro si algo estaba fuera de los límites para mí. Kagome tomó mi brazo silbando por la ocurrencia que le vino, y entonces nos dirigimos charlando alegremente.

- Apuesto a que Sesshomaru tiene las cosas de más alta tecnología disponibles para proteger a su gente, así que la sala de comunicaciones debe darte grandes ideas de lo que quieres en software activado por voz. - Eso era todo lo que podía hacer para no besarla.

¿Dónde podría haber dejado el traidor el más fuerte rastro de su esencia? En el cuarto que debimos usar para localizar la señal del celular de Maximus. Kagome debió haber estado escuchando mis pensamientos esta mañana para saber exactamente lo que estaba buscando. Controlé mi sonrisa con esfuerzo.

- Grandioso, me enferma no poder usar nada de las cosas de tecnología. . ¿Por dónde dices qué es? - Entonces me volví hacia Shrapnel

- A la izquierda al final de este pasillo, después la primera puerta en el segundo pasillo a la derecha. - Esos generosos labios se apretaron en desaprobación.

- ¡Gracias! - Tan pronto como Kagome y yo salimos de su vista, la detuve. No necesitas ir más lejos, pensé rápidamente, si Sesshomaru se da cuenta de que me ayudaste a hacer esto, se va a enfurecer.

- Eso es por lo que Inuyasha está empacando ahora mismo - dijo con una pequeña carcajada.

- Pero tú no detengas tu mejor arma solo porque usarla es un riesgo. Sesshomaru me lo dijo una vez. Él solo está muy metido en eso del modo Macho Sobreprotector ahora para recordarlo. - entonces su voz bajó y me dijo en corto.

- Diste en el clavo - dije secamente rodando un ojo.

- Tengo un montón de experiencia con eso. Una noche deberíamos intercambiar historias detrás de unos tragos, pero sé más lista de lo que yo fui, Rin. Conoce tus límites, y cuando los alcances, pide ayuda. – me aconsejo muy seria.

- Créeme, no estoy buscando saltar a la tumba. - La mirada que me dio me hizo preguntarme si había juzgado mal su edad. Parecía que cargaba el peso de siglos aunque pensaba que Kagome era recientemente no-muerta.

- A veces la tumba te encuentra a ti, lo busques o no. - No dije nada, una vez más cubriendo mis pensamientos con el único éxito de Vanilla Ice. Aún si esto me llevaba un paso más cerca de la tumba, lo iba a hacer. Hasta que encontrara al traidor nadie en esta casa estaba seguro, y menos yo.

El cuarto de comunicaciones se veía como una versión más pequeña de algo que tendría la NASA. Una docena de estaciones de mando de computadoras estaban esparcidas alrededor de un enorme mapa mundial con múltiples puntos indicando las casas de seguridad de la gente de Sesshomaru. Otro mapa interactivo podría ser arreglado para grabar cosas fuera en el aire y una imagen en 3D era una recreación de esta casa. Justo ahora, todas las líneas estaban en rojo. Si alguna de ellas se volvía roja era la indicación de una brecha de seguridad. Cuando Kagome y yo abrimos la puerta sin anunciarnos, el área para ese cuarto se volvió roja. Entonces así como Shrapnel, el equipo de Sesshomaru decidió que ellos no querían ser los que me dijeran que necesitaba un permiso mayor que el de mi anillo de boda en el dedo y regresó al rojo.

- Mira esto, Rin. Las diferentes secciones en esta red de seguridad indican que se ha revisado por intrusos en los terrenos, y unos treinta metros debajo del suelo también. - dijo Kagome, señalando la pantalla cercana a ella.

- Es cierto - dijo el técnico del monitor con expresión de sorpresa.

- Diseñé un sistema similar para mi antiguo trabajo. - Asintió animada.

Me coloque junto a Kagome, pretendiendo estar fascinada con los detalles de seguridad. En realidad tocaba una pluma y la agarré en el bolsillo de mi falda. Entonces nos movimos a la siguiente estación, donde tomé un clip. Para el momento que terminé de fingir interés en cada estación de trabajo, la bolsa de mi falda estaba llena de cosas robadas. Kagome me ayudó colocando su cuerpo para cubrir lo que estaba haciendo, pero solo pude tener la esperanza de que si algún empleado de ojos agudos hubiera visto algo, solo comentara que era cleptómana. Ahora haciendo una drástica retirada, usé cada minuto robado a la media hora arreglada para la liberación de Maximus. Con suerte, para el momento en el que Sesshomaru se enterara en dónde estuve realmente, ya tendría alguna prueba física a través de mis visiones para ver si entre los empleados de esta área estaba el traidor.

- Esto ha sido grandioso, gracias - le dije al grupo cuando nos íbamos.

- Te la debo. Ahora vete de aquí. - Una vez en otro pasillo, le di a Kagome una sonrisa de agradecimiento.

- Le acabas de dar una navidad anticipada a mi marido, ya sabes. Sesshomaru una vez se burló de Inuyasha por su sobreprotección diciendo que tal vez se debió haber casado con una chica dócil que no se alejara demasiado de la cocina. - Ella sonrió ampliamente. Entonces me envolvió en un rápido abrazo antes de separar su mejilla.

- ¡El Karma es una perra! - dijo sobre su hombro, en el siguiente parpadeo, Kagome se había ido. Todavía estaba sonriendo sobre eso cuando di vuelta en la siguiente esquina, y casi corro justo hacia Sesshomaru. Ice Ice Bay, too cold!, sonó en mi mente mientras le daba a él mi más inocente mirada.

- Hola, Kagome justamente estaba haciéndome compañía hasta que regresaras. - Miró en la dirección que ella desapareció antes de regresar su atención a mí.

- Mil cuatrocientos treinta y uno. - Yo parpadeé.

- ¿Qué es eso? – pregunte sin poder frenar mi curiosidad.

- El año en que nací, lo que no es como notarás, ayer. - ¡ay! Reprimí un gemido, me atrapó.

- Sesshomaru yo... -

- Aquí no. - Me interrumpió, tomándome del brazo. Entonces me condujo abajo del salón y a nuestro cuarto menos románticamente que la noche anterior. Una vez que la puerta se cerró detrás de nosotros, comencé a alegar en mi defensa.

- Mira, he estado siendo cuidadosa, ¿ves? No hay sangre, no hay problema. -

- Antes de que Maximus saliera de esta casa, no te había pagado tu regalo de novia todavía. Pudiste haber elegido usar tus poderes para encontrar al traidor en lugar de su libertad. - Sesshomaru se inclino hasta que su boca estaba cerca de mi oído.

- Eso no es justo - susurré, mi voz igual de baja. Un ligero beso precedió a su respuesta.

- Nada en esta vida lo es. - Lo empujé, mandando el siguiente mensaje con mi mente porque estaba muy enojada para mantener la voz baja.

- No puedes esperar que no haga nada cuando mis habilidades pueden encontrar al traidor que está filtrándole información a Hannibal Y probablemente ayudó a la persona que voló el carnaval también. - Sesshomaru cruzó sus brazos sobre su pecho casualmente.

- ¿Cuando podría matarte en cualquier momento?, si puedo. - ¡Estoy bien!, le solté mentalmente.

- Estabas bien también en el momento en el que tus poderes te causaron una hemorragia y casi mueres en mis brazos. - Habló en ese tono de látigo con el que los yokais de siglos de edad se escudan.

- Oh, ¿pero está bien si me desangro de muerte en tus brazos mientras me conviertes en yokai? - Todo lo que hizo fue agregarle más a mi creciente ira.

- Sí. - Ni un asomo de vergüenza coloreó su tono Mi espalda se tensó por orgullo.

- A menos que me encierres en este cuarto, no puedes detenerme de usar mis poderes para encontrar al traidor. - La mirada que me dio me dijo que cometí un terrible error.

- ¡No te atrevas! - dije en voz alta.

Cerró el espacio entre nosotros, con esa encantadora sonrisa lobuna que nunca dejó su rostro. Entonces sus brazos me rodearon. Yo permanecí rígida a pesar de las cosas que me hacían reaccionar al sentir su cuerpo. En serio, Inténtalo y habrá serias consecuencias. Sus labios acariciaron mi oreja otra vez.

- ¿Aprisionar a mi nueva esposa en nuestro cuarto? Sería una caricatura de Drácula andante. - Él no se iba a rendir fácilmente, eso era el por qué no relajaba mi rígida postura aun cuando estaba acariciando sensualmente el lóbulo de mi oreja.

- Pero si usas tus poderes otra vez… - murmuró.

- Te cubriré lo suficiente con mi aura para sofocarlos por meses. - ¡Hijo de puta! Por todo lo que sabía, lo estaba haciendo justo ahora. Lo empujé, pero él no se movió esta vez.

- Estas a salvo por el momento, y tienes razón, no puedo detenerte de hacer lo que sientes que debes hacer. Pero entonces haré lo que deba, y tú tampoco podrás impedírmelo. - Usando las palabras con las que yo una vez lo reté contra mí. Ahora, decidió actuar como un hombre moderno. Su boca se deslizó por mi quijada, mostrando la delgada curva de sus labios.

- Ten cuidado con lo que deseas, ¿no es lo que dicen? - Antes de que pudiera contestar, me besó con tal cruda carnalidad que respondí a pesar de mi frustración, la furia le dio el borde a mi lujuria y lo agarré lo suficientemente fuerte que tiré de su cabeza hacia abajo y lo besé de vuelta.

- Parece que vamos a tener sexo furioso después de todo. - Una risita vibró contra mi boca antes de que me tirara al piso y rasgara mi falda en un simple movimiento.

Continuara…

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