Dos veces tentada @zoraidarosecristal
Bruja

Otro capítulo en menos de dos días, espero la disfruten y ya conocen las reglas para seguir publicando más rápido.

Bruja

Miré alrededor de la vieja habitación de Sarah con cínica curiosidad. Así que aquí era en donde la bruja se quedaba. Como todas las habitaciones en la casa de Sesshomaru, esto era opulento. Esta tenía también un tema obviamente femenino con la decoración lila y crema, cortinas de encaje, delicadas lámparas de cristal, y un balcón que no daba importancia al jardín externo. Flores secas sobre hilos delgados como telarañas adornaban el marco de la chimenea, dándole a la habitación una agradable, fragancia natural. Yo estaba más que contenta porque no olía el aroma de Sesshomaru, bendije a su equipo de limpieza.

- ¿Hace cuánto que ustedes dos terminaron? - Mi voz era casual, controlando la confrontación que se desarrollaba en mi interior. La Rin maliciosa se regocijaba que Sesshomaru mantuviera a Sarah dos pisos debajo de él en el mismo piso que todos los huéspedes. La Rin práctica estaba decidiendo qué elemento tocar por una esencia lo suficientemente fuerte.

- Hace unos pocos años. - Le di una mirada hastiada.

- ¿Finges que no es lo suficientemente importante para recordarla? ¿Entonces por qué mantuviste su habitación exactamente igual a como le dejó cuando se fue? - Él cruzó los brazos, la cadena de plata colgada sobre su hombro traqueteó con el movimiento.

- Si ella siguiera importándome, no me habría casado contigo. Este cuarto permanece sin usar porque tú fuiste mi siguiente amante y dormías conmigo. - Miré hacia lo lejos, mi mirada paso a la cama. Fino material se envolvía alrededor de los postes de la cama antes de flotar en el piso en elegante montones. ¿Qué sería lo que vería si tocara esa cama? Sarah tiene trescientos años de experiencia sobre mí. Tal vez vería que Sesshomaru lucía más feliz con ella que conmigo.

- Rin. - Miré hacia atrás casi culpablemente. En ese momento me di cuenta de que mis colmillos habían salido y estaba apretando mis dientes demasiado fuerte, y había desgarrado la orilla de mi labio.

- Lo siento, no entiendo qué está mal conmigo - murmuré, chupé mi labio así no gotearía sangre sobre la gruesa alfombra blanca.

- No te disculpes. - La reprobación no coloreaba su expresión, y las emociones que se deslizaron sobre mí eran una reconfortante suave caricia.

- Todos los yokais son excesivamente posesivos cuando se trata de lo que es nuestro. - ¿Podía culpar de mi furia de celos al cambio a yokai? ¡Hecho!

Entonces Sesshomaru se acercó puso mis manos juntas y comenzó a atar mis muñecas con múltiples vueltas de cadena. Con lo fuerte que él era, dudaba si esto era necesario, aun si Sarah había logrado agregar una forma yokai del haraquiri a su trampa de vinculación, pero si esto lo hacía sentir mejor...

- ¿Vas a guardar eso para más tarde? - bromeé. La mirada que me dio me hizo olvidar cuán desagradable sentía la plata contra mis muñecas.

- Cuando te até, usare seda, y dejare tus manos libres porque amo sentirlas contra mi piel. - No "sí". Cuando. A pesar de la erótica promesa, ser encadenada en la habitación de su ex debería enfriar mi respuesta. En lugar de eso, sentí el deseo que Sesshomaru usualmente sacaba de mí a lo largo con una urgencia visceral de reafirmar mi demanda de él en el caso de que alguien se atreviera a tocarlo. ¿Demasiado posesiva? Sí, eso era malo.

- Si dejas mis manos libres - pregunté en una voz gutural.

- ¿Cuál es el punto de atarme? - Su sonrisa retorcida me afectó mucho más que el calor que barría mis emociones, azotándome con cientos de invisibles, látigos sensuales. Entonces se inclinó, y la suave lija en su mentón raspo mi mejilla.

- ¿Por qué decirte si puedo mostrártelo? - Cerré mis ojos, tomando un aliento para oler la rica especia en su aroma.

Ahora sabía cómo quería gastar el resto de la tarde, pero primero lo primero. Él se hizo atrás, y continuó cubriéndome con cadenas hasta que llegaron a mis codos. Si siguiera teniendo circulación, mis manos estarían adormecidas. Entonces enhebró más plata a través de estos para asegurar mis atados brazos a mi cuerpo con más círculos de plata. Ahora todo lo que podía hacer de la cintura para arriba era contonear mis dedos y morder. Satisfecho, dejó caer los residuos de cadena al suelo y fue hacia la cama. Me tensé, pero todo lo que tomó fue una lámpara de la mesa de noche.

- Cuidadosamente - advirtió mientras me la ofrecía. ¿Piensa que no he tocado nada elegante antes? Agarré la delicada base de cristal con mis dedos derechos, y se destruyó como si la hubiera estrellado con una palanca.

- ¿Qué demonios? – exclamé. Él me dio una mirada sarcástica mientras quitaba las esquirlas de mi mano.

- No estás acostumbrada a tu nueva fuerza. Hasta que lo estés, trata todo como si pensaras que es más frágil que el cascaron de un huevo, y de cualquier manera, no toques a un humano. - Miré hacia las brillantes esquirlas con una mueca de dolor. Ahora tenía otra razón para no dar a mi hermana un abrazo de despedida más tarde.

- ¿Esas flores secas en la repisa eran suyas? - pregunté, buscando algo que no valiera mucho si lo rompía.

- Sí, ella las recolectó - replicó Sesshomaru, jaló un trozo del arreglo floral sin cuidado de cómo lo estaba arruinando.

Me dije que no era mezquino divertirme viendo algo de Sarah arruinado. Ella me mató, después de todo. Acaricié las flores cuando Sesshomaru me las alcanzó. Casi todo de ellas se desintegró al contacto, diciéndome que seguía usando mucha fuerza, pero algo se ensancho en la pila restante. Ahí estas, pensé con oscura satisfacción, y en ese momento todo a mi alrededor cambio.

Caminé a través de la pradera, añadiendo flores a la pila de cultivo en mi cesta. El equipo de Sesshomaru estaría feliz de agregarlas al jardín a las afueras de mi cuarto, pero era cuidadosa de no tener todo los ingredientes del hechizo en un solo lugar. Solo en caso de que alguien reconociera el significado de estas flores en particular. El hermoso día de primavera no hacía nada por mejorar mi mal humor. Solo habían pasado seis meses desde el último hechizo, aunque Sesshomaru ya estaba actuando distante de nuevo. Tiré un ramo de lilas, dañándolas en mi frustración. Cualquier otro hombre podría enloquecer irrevocablemente de amor por mí, pero después de siete hechizos, escasamente puedo conseguir que no me deje.

El problema, claro, era la misma razón por la que él era un valioso protector. Su poder. Eso fue por lo que trabajé tan duro para llamar su atención en primer lugar, y también el por qué es prácticamente inmune a mis hechizos. No me he atrevido a usar magia poderosa en él. Podía descartar las flores como decoración femenina, pero notaria los ingredientes de magia oscura. Lo que me harían los guardianes de la ley no es nada comparado con su ira si se entera de que he estado usando hechizos en él.

Agarré otro puñado de lilas, rehusándome a vivir con las repercusiones de ser cazada. Eso no pasaría siempre y cuando fuera cuidadosa, y además, no tenía elección. La mayoría de yokais tenían Sire para protegerlos. Otros tenían fuerza suficiente para protegerse ellos mismos. El resto de nosotros, sin Sire con fuerza común, debíamos arreglárnoslas por nosotros mismos. Después de que mi Sire fue asesinado, mis amantes me dieron protección que otros yokais asumían. Cuando eso no fue suficiente, la magia hizo la diferencia. El día en que me convertí en yokai, juré que no importaba el costo, nunca estaría indefensa de nuevo. Tuve mi cuota como campesina escocesa viviendo bajo las reglas inglesas.

Corté esos recuerdos para dar una mirada crucial al contenido de mi cesta. Probablemente más malva haría que el hechizo durara más...

- ¿Sabes qué es esto? - Cuando regresé a mi mente, miré hacia las migajas de flor marchita en mi mano, dividida entre rabia e incredulidad.

- Lilas, amapolas, amaranto... - Él se encogió de hombros.

- Ingrediente para un hechizo. Lilas para provocar amor, amapolas rojas para verdadero amor, malva para ser abrumado con amor, amapola azul para que lo inalcanzable sea posible, amaranto para amor eterno... ¿Ves a dónde quería llegar con esto? - lo corté.

- Nunca la amé. - Su voz vibraba con contundencia. Sonreí gravemente.

- Sí, y eso se debía a que eras demasiado fuerte para que su hechizo funcionara completamente. Sin embargo, estuviste con ella durante la mayor parte de tres décadas así que sus esfuerzos no fueron un fracaso total. – Sesshomaru abrió su boca y... nada. Nunca lo había visto sin palabras antes, pero descubrir que tu libre albedrio fue arruinado puede ser triste para cualquiera. Descubrir esto cuando tienes su nivel de arrogancia puede ser pasmoso.

- Ve si puedes encontrarla - fue lo que replicó.

No quisiera ser Sarah ni aun por todo el dinero del mundo en estos momentos. Acaricié la flor marchita de nuevo. El recuerdo de ella recolectándolas era apenas visible ahora, permitiéndome empujar el pasado para enfocarme en la pista de su esencia. Ahí. Como una línea de pesca con ella nadando hasta el final de esta. Me concentré, pero cada vez que jalaba esa línea, regresaba sin nada. Seguí tratando, un reloj interno despiadadamente observando el paso del tiempo mientras continuaba fracasando en encontrar el otro lado. Diez minutos. Veinte. Treinta. Cuarenta…

- Rin, detente. - Sesshomaru me quitó los trozos de flor de las manos.

- No sé por qué no puedo verla. Tuve un vistazo de ella antes de que mi condición se volviera un caos. Ahora, no puedo tener ni eso. - Frustrada, vi mientras caían al suelo.

- Llevas siendo un yokai exactamente un día. Cada célula en tu cuerpo ha sido drásticamente alterada. Es notable que seas capaz de usar alguna de tus habilidades tan pronto. - dijo Sesshomaru mientras comenzaba a desenrollar mis cadenas.

- Notable. Eso y tres cuartos van a darme un dólar. - Tengo razón en estar abatida.

Aún si la gente de Sesshomaru no suelta una palabra sobre Shrapnel a un forastero, un día, Sarah se daría cuenta que algo anda mal e irá a esconderse. Cuando lo haga, serán años antes de que salga a la superficie de nuevo. Seguro, Shrapnel puede romperse eventualmente, si Sarah no está hechizándolo en no revelar nunca su ubicación, pero estará lejos para entonces. Puedo tener todo el tiempo del mundo para cazarla ahora, pero mi familia no lo tiene. No puedo esperar que ellos estén ocultos por años hasta que podamos cazarla, además si no lo hacen, estarán siendo blancos perfectos. Esto podría ser demasiado tarde. Sarah podría estar esperando nuevas palabras de Shrapnel ya...

- Sé cómo podemos capturarla. Envía a Sandra al pueblo para dejar otro mensaje, esta vez diciéndole a Sarah dónde y cuándo Shrapnel quiere reunirse. - dije golpeada por la inspiración.

- Ella no es lo suficientemente tonta para caer en ese tipo de truco. - Sesshomaru desenrolló la última vuelta de cadena de mí.

- ¿Tonta? Tal vez no. ¿Arrogante? Te apuesto a que sí. Esta mujer lanzo hechizos en ti bajo tu propio techo, mientras sabía todo el tiempo que la matarías si lo descubrías. Eso es muy arrogante, como ella teniendo dos rocas en un saco para bolas. - repliqué. Sus labios se estrecharon al recordar cómo manipuló su fuerza de voluntad.

- No me extraña que odie mis entrañas. Tú dijiste que los yokais eran pico-posesivos. En unos pocos meses, me ofreciste más de lo que le ofreciste a ella después de tres décadas bajo su mágica influencia, además me fui porque eso no era suficientemente. Probablemente tenía a Adrián haciendo esa bomba antes de que Shrapnel le diera mi ubicación. - Continúe como si no lo hubiera notado.

- Sé que me estás provocando, pero no vas a obtener que actúe apresuradamente por orgullo herido. - Su boca se curvó, y entonces repentinamente, sonrió.

- No lo harás - dije, sosteniendo su mirada.

- Pero ella lo haría. Desde que la noticia de nuestro matrimonio debe haberla alcanzado ahora, apuesto que está golpeando una nueva zona roja de rabiosa mujer despreciada. - Sesshomaru miro hacia mí.

- Quizás - dijo finalmente.

No podía dejar de mirar a la cama de nuevo. Para ser justos, no debería señalar a Sarah por cruzar un demente territorio de celos. El pensamiento de las horas, meses, demonios, años que Sesshomaru había gastado enredado con ella en esa cama me molestaba lejos de pasar por una "posesividad yokai". De hecho, mi urgencia de manifestar un látigo eléctrico y empezar a azotar la cama en piezas era tan fuerte, que mi mano comenzó a chispear. Sesshomaru miró hacia mi mano y luego mi cara. Antes de que pudiera decir nada, la cama estallo en llamas.

Mi boca se abrió con incredulidad. En los pocos momentos que me tomó acercarme, el marco de madera se desplomó por la extrema temperatura, y nada fue salvado de las cobijas, almohadas, colchón excepto una enorme pila de fuego. En vez de esa delicada fragancia floral, la habitación ahora apestaba a espuma de fuego y humo. Las violentamente tiernas emociones que barrían en mí me dijeron por qué hizo eso, y no tenía nada que ver con su furia hacia Sarah. Simplemente quería destruir algo que me lastimaba. No dije nada. Ninguno lo hizo. Las palabras eran innecesarias ahora. Desperté con la misma rapidez que los últimos cinco días, pasando de la inconsciencia a estar en mis pies en tan poco tiempo como me tomo decir, "Buenas tardes". La única diferencia era que esta noche, mis primeros pensamientos no fueron de hambre.

- ¿Se lo tragó? - pregunté a la vez.

Sesshomaru estaba parado en la ranura abierta en la pared. En respuesta, me tendió la bolsa de sangre sobre la que no había saltado primero. Ignoré eso a pesar de que mis colmillos se dispararon hacia afuera y mi estómago se contrajo como si fuera un puño abriendo y cerrando. Cuatro días antes, Sandra le dejo un mensaje a Sarah diciéndole que Shrapnel quería reunirse. Al día siguiente, el dueño de la librería, también hipnotizado para traicionar a Sesshomaru, condujo ciento doce kilómetros para hacer una llamada que no se en rutaría a través de la señal de la torre de Sesshomaru. Hoy en el día, mientras dormía, Sandra fue de vuelta a la librería a ver si La Odisea contenía la confirmación de asistencia de Sarah.

- ¿Lo hizo? - repetí.

- Sí y no. - Acarició su mandíbula con una repentina mirada ausente, hacía eso solamente cuando estaba profundamente concentrado.

- Está de acuerdo con encontrarse con él mañana a las siete, pero cambio el lugar al metro de Bucarest. - Nunca tomé el subterráneo por obvias razones, pero no era difícil darse cuenta del problema.

- Ella escogió la hora pico en un lugar de movimiento. - Habíamos escogido una bodega en una ciudad escasamente poblada. Fácil de rodear, un menor número de transeúntes por los que preocuparse. Sarah debió habérselo figurado también. Imaginando que Sesshomaru y yo estábamos tras esto.

- Esto presenta demasiadas complicaciones, empezando porque es imposiblemente seguro. - Podía ser lo suficientemente arrogante para venir, pero no era lo suficientemente estúpida para hacerlo sin protección extra.

- Varios miembros del gobierno rumano son de mi línea, sin embargo no puedo ordenar que el metro se cierre por completo. Incluso Inuno no podría congelar a miles de transeúntes y docenas de trenes para cazarla. Y si el metro esta repentinamente lleno de yokais, podría sospechar y huir. ― Me dio una breve sonrisa sardónica

- ¿Es el seguimiento de llamadas del dueño de la librería el próximo movimiento? – Suspiré.

- Ya fue hecho. Llevo a un teléfono desechable que lleva hacia ninguna parte. Eso deja el metro. - Sesshomaru continúo acariciando su mandíbula.

- ¿Dijo en qué estación? - Él resopló.

- No, pero es obvio. - Dejé pasar eso.

- Sesshomaru, si tiene un vistazo de ti, huira. En realidad, después de vivir contigo tres décadas, apuesto que conoce a bastantes de los yokais de tu línea y tus aliados, así que si entrevé a uno de ellos podrá hacer un conejo de ella, también. - Él no disputó ninguno de los puntos.

- Después de mañana, se dará cuenta de que Shrapnel está en peligro. Puse una gran recompensa sobre ella, pero atraparla puede llevar su tiempo. Difícil o no, el metro sigue siendo mi mejor opción.- finalizo.

- Sí… Eso es, pero te estás olvidando de algo importante. - dije firmemente.

- ¿Y eso es? - Una ceja se arqueó.

- Yo. -

- No de nuevo - masculló.

- Soy la elección obvia. No sabe cómo luzco o huelo, así que podría estar parada a su lado y no sentiría la más mínima pizca de amenaza. -

- ¿Por qué debería? Es trescientos años mayor que tú. - Su tono era mordaz, pero no iba a permitir que me desviara de hacer esto personalmente.

- Cuando nos conocimos, insististe en que aprendiera a usar mis habilidades eléctricas para pelear, y estabas en lo correcto. Terminaron salvando mi vida cuando me topé con yokais bastante más viejos que yo. Pero más que eso, tú sigues diciendo "yo" cuando esto no es solo sobre ti. Sarah mató a mis amigos del carnaval. Me tuvo secuestrada. Entonces fue su hechizo lo que robó mi mortalidad antes de que estuviera lista para darla. Si fuera el tipo de persona que dejara todo deslizarse, tú no me amarías porque seguro como el infierno ese no serias tú. - Su mirada podría haber doblado un láser por su intensidad.

- ¿Esperas que olvide mi venganza en favor a ti? -

- No - dije, agregando una sonrisa de reflexión.

- Ellos te llaman Sesshomaru el Empalador, no Sesshomaru el Castrador. Todo lo que quiero es ir al metro y encontrarla. Entonces le daré una descarga o la seguiré y te daré su localización. De cualquier manera, tú serás el primero en tomarla y etiquetarla, pero ella sabrá, y así lo haré yo, que ayude a derrotarla. - Él estuvo silencioso por un largo momento.

- Tú nunca has visto su rostro antes. – me dijo finalmente. ¡Y un demonio, no!

- No te preocupes. He visto lo suficiente para reconocerla. – Empecé a sentir una pizca de anticipación.

No podía recordar la última vez que había estado rodeada de tanta gente. Tal vez era presunción americana que me hacía asumir que un subterráneo de Rumania no estaría más lleno que uno de los carnavales en los que había trabajado; tal vez era que bajo tierra hacía que todo se sintiera más abarrotado. Cualquiera que fuera la razón, mientras cruzaba los catorce andenes del Gara de Nord, tuve que ahogar una sensación de claustrofobia. Al menos no tenía que preocuparme sobre electrocutar a alguno de los transeúntes que me rozaban en el camino hacia o desde uno de los muchos metros que había. Por debajo de mis pantalones casuales de negocios y mi chaqueta tenía un traje de buzo, la goma más densa porque este era normalmente usado para inmersiones en aguas heladas.

Una bufanda de seda encubría la base en mi cuello, mientras maquillaje de teatro cubría mi cicatriz. Aparte de los irritantes chillidos que hacía cuando caminaba, los trajes de buzo podrían pasar a ser piezas importantes en mi armario. No había sido capaz de pasar a través de una multitud sin preocuparme de electrocutar a alguien desde que tenía catorce. Si no atrajera atención en exceso, habría abrazado a un extraño solo porque puedo. Claro, había otra cuestión por estar cerca de miles de personas. Mi hambre. De todos lados a mi alrededor, innumerables venas sobresaliendo con el seductor néctar que me tentaba como una droga. Bajo circunstancias normales, iría lentamente introduciéndome en un contacto limitado con humanos para asegurarme que tenía suficiente control para manejarlo.

Yendo al interior del metro subterráneo a una hora ajetreada era similar a saltar al fondo a mi suerte. Más de una vez, mis colmillos se dispararon hacia afuera y tenía que poner rápidamente una bebida en mi cara para esconderlos. Buena cosa que Sesshomaru hubiera sugerido comprar una taza de café como apoyo. El desagradable olor a mi alrededor ayudaba a refrenar mi hambre, en realidad. Con el bullicio de la gente y las diferentes secciones de los túneles aparecían diferentes tipos de olores. Algunas partes del metro olían con certeza unos pocos tonos más aromáticos que la mazmorra de Sesshomaru. Mi primer viaje a un baño público casi me hace vomitar.

Un chillido provenía de un tren que se detenía en la línea M1. Di un sorbo de café y vi la multitud de personas que subían y bajaban, poniendo atención especial a las mujeres. No al cabello grueso color madera o a la piel que dejaba translucir una sombra muy cremosa, más las únicas vibraciones que sentí provenían de las vías. Lance una mirada a mi reloj. Seis y cincuenta y nueve p.m. Tiempo para verificar las siguientes vías en la parada de Basarab. Sí, Sesshomaru tenía una estación de metro con su nombre. No me pregunté porque Sesshomaru dijo que era obvio en dónde Sarah esperaba encontrarse con Shrapnel. El sitio de M1 fue hecho en tonos suaves de blanco y gris, pero el M4 tenía paredes naranjas, suelos de granito negro, y luces de neón amarillas.

De alguna manera, pensé que era la colorida sección es donde encontraría a Sarah. Si esta vivacidad me recordaba a Sesshomaru, era probable que se lo recordara a ella también. Teníamos un reconocimiento hacia él en común, después de todo. Otro chillido ensordecedor anuncio que un tren venía hacia la estación M4. Me recosté contra una de las anchas columnas, mi cabello cayendo sobre mi cara mientras estudiaba a los transeúntes. ¿Podía esa rubia ser ella? No, tenía un grano fresco, algo que los yokais no tenían. Tal vez la mujer con la gorra de béisbol... no, no con esa deliciosa vena palpitando en su cuello en el momento en que bajaba del tren.

Murmuré una maldición mientras mis colmillos se disparaban de nuevo. Ahora sabía cómo se sentía una erección en un adolescente. Fingí tomar un largo sorbo de mi café mientras silenciosamente les ordenaba que volvieran a mi encías, entonces sentí una aura de poder, invisible aún, como una nube de perfume, y viniendo hacia mí. Sostuve el vaso de café en frente de mi rostro mientras buscaba la fuente. Ahí no, ahí no... Ahí. Oh sí, habría reconocido ese cabello grueso, color madera de cualquier manera, por no mencionar su elegancia al deslizarse que la hacía ver como una bailarina en medio de una estampida de toros. Con mi mano enguantada, pulsé el cable escondido en mi bufanda y susurré dos palabras en el micrófono.

- Ella está aquí. - Entonces miré fijamente, obteniendo finalmente un vistazo completo de la mujer que le había infligido tanto caos a mi vida.

Tomando pedazo por pedazo, su rostro estaba lleno de imperfecciones. Su boca era muy ancha, el rastro de su nariz era muy largo, y los pómulos eran muy altos como si hubieran sido realzados superficialmente. Puestos juntos, pensé, era hermosa de una manera que encontrarías difícil de olvidar porque no era hermosa de "linda", sino la audacia, de tipo llamativo que fuera difícil desviar la mirada. Y eso fue por lo que la reconocí aun cuando nuestra reunión previa duro tan solo segundos. No me asombró que Sarah estuviera usando un hechizo que no solo hacía imposible localizarla, sino que me bloqueaba de ver su rostro.

Ese hechizo no solo nos impedía contratar a un artista para que hiciera un boceto de su rostro. Inintencionadamente, también me había impedido reconocerla como la misma yokai que había visto en la última presentación de Jaken y Dawn la noche de la explosión en el carnaval. Los oscuros ojos topacio se toparon con los míos cuando Sarah miro hacia arriba y miró fijamente hacia mí.

Continuara…

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