H2O @aletwilighterforever
2008 SL

Forks, Washington, 2008

Esme Pov.

Suspiro mientras sigo a Emma. Julian, la jefa de enfermeras le ha indicado que debe enseñarme todo lo que debo hacer en el hospital —: El doctor ha indicado quince unidades de insulina para el señor Bennett, se encuentra en la cama seis piso tres, después sube a visitar a los pacientes del piso cuatro.

Asiento simplemente mientras me alejo de ella, a pesar de que posee un rostro amable en compañía de su rubia cabellera su voz es la más estridente que he escuchado en todos mis años, tomo el carrito que me ha otorgado y tomó el ascensor al piso tres.

Cuando las puertas se abren salgo y comienzo a buscar la cama del señor Bennett, sonrió cuando le encuentro, y con una sonrisa me acerco a él. Él solo sonríe en respuesta.

— Buenos días —agregó aún sonriendo mientras tomo su expediente—. ¿Cómo se siente esta mañana seño…?

— No me llames señor, apenas tengo sesenta y nueve años —me corta con una sonrisa—. Mi nombre es Zayn, llámame así.

Asiento una vez más y comienzo a revisar su expediente, tal y como me dijo Emma, debo darle solo quince unidades, me pongo mis guantes y abro la vía de su brazo y comienzo a inyectarla en el suero, por lo que leí en su expediente presenta una cetoacidosis diabética.

— ¿Eres nueva, no?

— Así es, he iniciado hoy. Soy Esme y seré su enfermera.

— Un gusto hermosa señorita, le prometo ser un buen paciente.

Le sonrió, amo cuando los pacientes son como él. A pesar de sus años siguen siempre tan llenos de vida.

— Es usted muy hermosa, me recuerda a alguien —agrega cuando me quito los guantes y desecho, ahora solo me preocupo por ajustar la cantidad de mililitros bajaran por minuto.

— ¿Una hija quizá, o un viejo amor?

Él sonríe perdiéndose en sus recuerdos, aguardo por su respuesta, y cuando espero que no llegue, el vuelve a hablar—: Un viejo amor —responde por fin—, tenía diecisiete cuando la conocí, y dieciocho cuando me enamoré de ella.

Sonrió con su historia, sin poderlo evitar recuerdo mi primer amor, alguien diferente a quién fue mi esposo, tenía un año menos que el señor Bennett cuando le conocí.

—….Recuerdo que amaba hacerla enojar…era la única manera de llamar su atención —salgo de mis pensamientos cuando vuelve a hablar—. Fuimos tan felices mientras duró.

Hago una mueca sin poderlo evitar, odio cuando una hermosa historia de amor termina mal—. ¿Su esposa murió?

Tan pronto veo su rostro caer me arrepiento de mi pregunta, sin embargo me sorprende cuando responde con una triste sonrisa.

— Nunca tuve oportunidad de proponerme. Todos lo creyeron así, que ella había muerto…pero yo sé que ella se fue, desapareció. La busque durante años hasta que conocí a mi actual esposa, amo a Clare, pero no es lo mismo…Ella fue mi primer amor. Hubiera dado todo por seguir con ella.

— ¿Hablando una vez más ella, Zayn? —Una voz masculina impide que el señor Bennett continúe, me giró a verle, unos de los doctores ha venido a verle.

Cuando mis ojos se encuentran con el doctor contengo un jadeo de asombro, no ha cambiado desde la última vez que le vi. Su cabello sigue siendo rubio, su piel pálida y sus ojos no han cambiado, son dorados, cuando terminó de analizarle veo que él ha hecho lo mismo contigo, nuestras miradas se cruzan, de la misma manera que lo hicieron en 1911 cuando tenía dieciséis.

— Es la mujer más hermosa que conocí, doctor Cullen —responde el señor Bennett—. Y estoy seguro que sigue igual de hermosa que cuando la conocí.

— Doctor Cullen…—

— Esme Platt… — murmuramos al mismo tiempo. No puedo creerlo, es él.

— Veo que se conocen —escucho al hombre hablar, sin embargo mis ojos no le abandonan—. Deberían de hablar.

Él solo asiente, antes de volver a hablar. —: Termina tus rondas…nos veremos en mi oficina cuando terminé tu turno.

Asiento y me alejo de él, mientras salgo del cuarto del señor Bennett siento un ligero dolor en mi pecho, no me quiero alejar. Me giró a verle por última vez, él frota su pecho y me ve de la misma manera que lo hacía cuando tenía dieciséis y salía de su oficina. Me fuerzo a alejarme, no puedo hablar con él, al menos no ahora, sé lo que él es… ¿pero estoy lista para que se enteré de lo que soy?

Son las nueve menos veinte cuando termina mi turno, veo al doctor Cullen aguardar por mí en la entrada del hospital, un manto oscuro en vuelve la noche, y el miedo y la emoción incrementan mientras me acerco.

— ¿Lista Esme?

Contengo el aire —: Por supuesto doctor Cullen.

— Solo Carlisle.

Mi corazón se acelera al escucharle—: De acuerdo, Carlisle. Podemos hablar en mi casa, mis hijas se encuentran ahí.

— ¿Ellas son como tú? —asiento simplemente—. De acuerdo, llamaré a mis hijos, me marcaron esta mañana y parece que ya se han conocido.

— Diles que es la casa que se encuentra al final de la carretera, entrando al bosque por la izquierda —él asiente mientras le veo teclear en su móvil—. ¿Me sigues?

— Siempre.

Tomo una fuerte respiración, su respuesta ha significado más para mí de lo que él cree o piensa. Conduzco con Carlisle a mis espaldas, media hora después finalmente hemos llegado, cuando estacionó frente a la casa un volvo plata se encuentra en la entrada, sin embargo las luces siguen apagadas.

— La casa está vacía —Dice la voz de un joven de cabellera cobriza mientras baja del lugar de piloto del volvo—. Llegamos hace diez minutos.

Asiento antes de responder —: Alice, una de mis hijas me avisó que ella y sus hermanas saldrían, sin embargo nunca esperé que fuera hasta el anochecer.

— Es muy tarde para que estén solas…—me giró a la nueva voz.

— Disculpe que la asustará —susurra—. Soy Jasper. Ellos son mis hermanos, Edward y Emmett.

Asiento en reconocimiento y me giro a analizar a sus hermanos, ellos también son vampiros. ¿Quién será la pareja de cada una?

— Vamos adentro, estaremos más cómodos.

Caminó hasta la casa con ellos a mis espaldas, en cuanto abro la puerta la soledad de la casa nos envuelve. —: En la sala estaremos mejor —los cuatro vampiros asienten mientas ven a su alrededor. Aprovecho que ven las fotos con mis hijas para llamar a Alice, no tiene caso que me esconda, de nada serviría. Serían capaces de seguir escuchando.

— Ya vamos en camino, mamá. —No es necesario que lo pregunte para cuando Alice, responde estoy segura que ya ha visto lo que sucede.

Ella cuelga sin más, los Cullen se han sentado finalmente en el sofá grande y me ven fijamente, imitó su acción tomando lugar frente a ellos.

— Les ofrecería algo de beber…—susurro—…pero sé que no comen o beben comida humana.

Los hijos de Carlisle hacen una fuerte exclamación. No me sorprende, ellos no conocían mi historia con su padre.

Edward Pov.

Un día más condenado a la eternidad, contengo la respiración mientras las mentes humanas me bombardean con sus pensamientos sobre la nueva estudiante en el instituto Forks, es diferente al resto. Es pequeña, de tez bronceada, ojos verdes con cabello tan negro como el de Emmett. Me giró a ella cuando se percata de nuestra existencia.

Bueno, una humana más que se ha deslumbrada.

Sostengo su mirada segundos más de lo que debería, su mente me analiza al igual que a Emmett, nuestras características. Lo que nos vuelve diferentes al resto.

¡Vampiros…! — Disfrazo mis emociones cuando sus pensamientos descubren lo que somos.

Ahora debemos huir, o al menos convencerla de que somos como cualquier humano, ella regresa sus pensamientos a la pizarra cuando suena la campana que marca el fin del tercer período.

— Tenemos que seguirla —susurro para Emmett. Él me ve confundido— Sabe lo que somos.

Asiente en reconocimiento, entonces, ella hace lo que menos espero. Se sienta de pronto, sabe que aguardamos por ella. Entro en su mente justo cuando una chica de cabellos caoba aparece, es el ser más hermoso que he visto en toda mi existencia. La veo rechazar a Mike Newton cuando la invita a salir, justo después de haber tropezado con ella. Una extraña opresión se forma en mi pecho ante la escena de él tomando su mano.

Giro a la extraña ella abre los ojos sorprendida. Sabe que he visto lo que ha pensado, pero, ¿cómo lo sabe?

¡Lector de mentes!

Sus pensamientos cambian inmediatamente, ahora solo hay extrañas letras, es griego antiguo.

¿Cómo demonios sabe griego?

La chica sale casi corriendo del aula, es imposible que huya de nosotros. Emmett y yo la seguimos en silencio, hemos caminado apenas un par de pasos cuando una majestuosa esencia inunda mis pulmones. Me giro, ahí está ella. Corre hacia la chica bajita con una sonrisa en sus labios. El dolor de mi pecho incremente cuando pasa junto a mí sin percatarse de mi existencia.

— Edward, ¿qué pasa hermano?

Ignoró a Emmett, mis pensamientos y ojos se encuentran ahora en ella y el extraño tirón que siento en mi pecho, algo me obliga a acercarme a ella. Necesito tocarla, besarla, estar con ella…quiero tenerla a mi lado por siempre.

Mi mente deja de pensar cuando en la cabeza de la pequeña chica aparece una imagen completamente clara, estamos en casa sentados en mi piano de cola negro, ella abraza mi cuello.

Me veo sonreír antes de subirla a mi regazo y besarla.

La imagen desaparece de la mente de la pequeña chica.

No sé lo que he visto, pero quiero que sea así. Quiero tenerla en mis brazos y poderla abrazar y besar. Entonces, la realidad de lo que está pasando cae en mí al comprender la realidad de quién es ella.

He encontrado a mi compañera.

Permito que las emociones me llenen por completo, me concentro en mi castaña intentando leer su mente. No escucho nada.

Ni un leve murmullo.

Mi castaña intercambia extrañas palabras con una chica bajita y una rubia, entonces las veo marchar.

— ¡No! —Me detengo ante los pensamientos de la chica que parece duendecillo, la veo alejarse, pero ella me habla en su mente— ¡Pasará lo que viste en mi mente! ¡Te lo prometo! Solo necesito que me des tiempo, esta noche nos reuniremos en nuestra casa. Llama a tu padre.

Asiento aunque ella no vea, nunca me imaginé que un vampiro sería capaz de entrar en estado de shock, ahora mis hermanos y yo somos prueba de ello.

Cuando mis hermanos salen de su estupor e intentan seguirlas les contengo, escucho sus pensamientos, no soy el único que ha encontrado a su compañera.

— Tenemos que llamar a Carlisle.

Es lo único que me escucho decir, aún me encuentro paralizado.

.

Son las nueve cuando llegamos a la dirección que nos ha indicado Carlisle. Una enorme casa de tres pisos es lo que nos recibe, su color desencaja con el verde del bosque, además de que es parecida a la nuestra, al menos por el exterior. Suspiró y agudizo mi oído enfocándome en ella, busco algún sonido, sin embargo, no hay nadie.

Siento una extraña opresión en mi muerto corazón, siempre había pensado que un vampiro era incapaz de sentir dolor, o al menos así había sido hasta ahora, leo las mentes de mis hermanos, están en la misma situación. Sienten el mismo tirón, y la misma necesidad de estar junto a su compañera.

Pasan pocos minutos hasta que finalmente entra un pequeño Audi negro, le sigue el mercedes de Carlisle, el auto negro se detiene atrás de mi volvo, y de él baja una mujer de cabello caramelo y ojos celeste, viste un traje de enfermera, no es la primera vez que la veo. Una versión más joven de ella aparecía constantemente en sus pensamientos. Es Esme Platt su compañera; cuando Carlisle llamó esta tarde y dijo que se había reencontrado con su compañera, quién debería haber muerto hace siglos me pareció casi imposible a menos que fuera un vampiro, entonces mencionó que tenía tres hijas, fue en ese momento que supe que ni mi compañero o sus hermanas eran humanas comunes.

La mujer vio a la casa con un suspiro de cansancio, leí su mente, se preguntaba si estarían sus hijas en casa.

— La casa está vacía —Hablé por primera vez, ella se giró y me regalo una pequeña sonrisa—. Llegamos hace diez minutos.

— Alice, una de mis hijas me avisó que ella y sus hermanas saldrían, sin embargo nunca esperé que fuera hasta el anochecer.

— Es muy tarde para que estén solas…—La voz de Jasper la hizo saltar— Disculpe que la asustará. Soy Jasper. Ellos son mis hermanos, Edward y Emmett.

¿Quién será la pareja de cada una? — le veo confundido, ¿acaso la pequeña chica le había dicho algo?

— Vamos adentro, estaremos más cómodos.

Sin mediar palabra todos la seguimos al interior de la casa, se encuentra llena de fotografías de Esme y sus hijas, todas son de diferentes épocas, y lugares. Me detengo en una, ahí está ella sonríe a la cámara mientras viste un vestido corto de los 70s', luce hermosa a pesar de ser rubia en esa foto, me giro a mis hermanos pensando que he sido el único que ha sido cautivado.

Ellos se encuentran en la misma situación, suspiro cuando la voz de la pequeña dice que llegaran en poco tiempo, agudizo mi oído una vez más. Puedo escuchar un auto en la carretera, me alejo de la foto con la promesa de que pronto la veré y me siento junto a mi familia en uno de los sofás.

— Les ofrecería algo de beber…—la voz de Esme vuelve a la normalidad—…pero sé que no comen o beben comida humana.

A pesar de saber que ella conoce la verdad no puedo evitar sorprenderme.

¿Cómo reaccionará mi castaña cuando lo sepa?

¿Ya lo sabrá?

¿Qué pensará?

"Edward, cálmate. Tus emociones son la más fuertes". —El pensamiento de Jasper me distrae por completo cuando finalmente el auto entra en el camino.

Son solo un par de minutos los que pasan para que ellas finalmente entren a la casa, su olor me llena en el segundo que traspasa el umbral, lo único que deseo es correr y besarla.

— Basta.

El murmullo de Jasper me devuelve a la realidad, así mismo el brazo con el que ejerce presión en mi hombro.

"Aguarda a qué entren". —contengo la respiración, evitando correr a ella a pesar de que mis instintos me gritan que lo haga.

— ¡Hemos llegado!

— Alice, no es necesario que grites. Estoy completamente segura de que todos te han escuchado.

Me giro a las voces, no ha sido mi castaña quien ha respondido, sino la rubia. Los pensamientos de Emmett se vuelven frenéticos al verla, quiere correr a ella; en esta ocasión es él quién necesita ser contenido. Las tres visten la misma ropa de esta mañana, ignoro a la pequeña chica y la rubia para concentrarme en ella.

Su rostro luce serio, no sonríe como lo hacen sus hermanas, ella analiza a mis hermanos y padre.

Mírame

Y, como si me hubiera escuchado, sus ojos se posan en mí.

Me detengo y analizo sus rasgos, su piel es de un hermoso color crema, tiene un rostro en forma de corazón, sus ojos son de un profundo chocolate, sus mejillas tienen un ligero rubor mientras me mira, y su cabello es de un profundo marrón con destellos, es incluso más hermosa que en la fotografía.

— Ellas son mis hijas —la voz de Esme me devuelve a la realidad—. Siéntense por favor, hay varias cosas que debemos discutir.

La chica pequeña y la rubia se sientan junto a Esme en un sofá frente a nosotros, en el caso de mis castaña avanza hasta la chimenea y se mantiene en pie, sin dejarnos de ver ni un segundo, no confía en nosotros. No necesito el don de Jasper para saberlo, y si fuera capaz de leer su mente estoy seguro que ahora mismo busca una manera de deshacerse de nosotros.

— Ahora que estamos todos —comienza Carlisle—, podemos comenzar. Soy Carlisle Cullen, y ellos son mis hijos. Edward, Emmett y Jasper.

— Y ellas mis hijas —continua Esme—, Rosalie, Alice y Bella.

Bella.

Su nombre la describe a la perfección, es el ser más hermoso que visto en mi existencia.

— Conocí a Esme en 1810…

— Ya lo sabemos, y también lo que son. Conocemos la historia.

Veo a Rosalie sorprendido cuando corta la historia de Carlisle.

Ellas lo saben.

Giro a mi castaña, se muestra indiferente mientras nos ve, parece no importarle.

— ¿Cómo?

— Eso es fácil, yo se los dije —declaró Esme—. No sabía lo que eras cuando nos conocimos, sin embargo ahora que te he vuelto a ver lo he sabido en el momento que mis ojos se posaron en ti. Y, sabemos que son vampiros porque nos encontramos hace años con nómadas.

— Es verdad, la diferencia era que ellos tenían los ojos rojos….

— ¿Cómo sobrevivieron? —Pregunta Jasper viendo directamente a Alice— Aparentemente son humanas…

— Les matamos —Responde en su lugar la rubia—. Y, tú lo has dicho. Aparentemente.

— ¿Qué son?

Mi voz suena ronca al hablar, veo directamente a mi castaña esperando a qué sea ella quién responda, en su lugar lo hace Esme con una sonrisa—: Somos la más vieja leyenda.

Enarco una ceja mientras me concentro en su mente, la respuesta viene a mí en cuestión de segundos.

Sirenas.

— Es imposible —murmuro—. ¿Sirenas?

Mis hermanos y padre le ven confundidos. Las sirenas son simples mitos, ¿no? Pero, también nosotros lo éramos.

— Por favor, ustedes son vampiros — Bufa Alice antes de ponerse de pie y desaparecer en un pequeño corredor.

La sala queda en silencio, evito leer la mente de mis hermanos y padre, ellos se encuentran igual de confundidos, unos segundos más tarde vuelve Alice con un vaso con agua, sus pensamientos me llaman en ese momento.

Atrápala.

Y, antes de que mi mente sea capaz de procesar lo que sucede veo como Alice derrama el agua sobre Bella. Rosalie y Esme le ven con desaprobación mientras ella les sonríe inocentemente, veo a mi castaña perder el equilibrio, y antes de que caiga al piso la atrapo en mis brazos.

Ella ya no es la misma que visto al llegar, se ha convertido en ser más majestuoso, la sostengo entre mis brazos, sintiendo una corriente eléctrica pasar entre nosotros, y, con sumo cuidado nos siento en un sofá de dos plazas, sin soltar en ningún momento su cintura.

Me detengo y la analizo. Su cola es de un hermoso dorado con escamas, su piel es tersa y suave, su cabello cae en ondas, apoyo discretamente mi nariz en él, fresas y fresias, la recorro desde el final de su cola hasta que llego al lugar que he estdo evitando desde que la atrape.

Sus pechos.

Ellos se encuentran cubiertos con el mismo tipo de escamas que su cola, algo dorado se encarga de cubrir solamente un poco más del área del pezón, caen de una manera seductora en su cuerpo. Resisto el impulso de poner mis manos sobre ellos cubrirla al encontrarse mi familia presente, así mismo reprimo el gruñido que amenaza por salir al ver que Emmett le sigue viendo sorprendido.

A pesar de saber que él tiene su propia compañera presente en la habitación no puedo evitar comportarme así.

— Gracias —Su voz suena un poco ronca cuando habla, es la primera vez que le escuchado decir alguna palabra durante la velada, su voz es como la seda pura, suave y cálida a la vez.

— En cualquier momento —respondo sin contenerme.

Veo como sus manos se posan en su cola, de ella comienza a salir un extraño vapor, la suave y cálida piel se ve remplazada por una tela rasposa, finalmente ella vuelve a ser humana, la siento apartarse de mí y con resistencia suelto su cintura, mi monstruo interno gruñe furioso, le calmo al pensar que dentro de poco ella volverá a estar en nuestros brazos y será para siempre.

— ¿Cómo se convirtieron en…?

— ¿Sirenas? —Completa Bella por mí, asiento y aguardo su respuesta.

"No entraré en detalles, pero teníamos dieciocho cuando caímos en un estanque en la isla de la Push —me giro a Rosalie al escucharle hablar, ve fijamente a Emmett—, no sabemos cómo, pero en algún punto de la noche la luna se pozo en nosotras y brillo mientras estábamos en el agua y nos convirtió en lo que somos". — Suspira antes de continuar— "Al día siguiente, Bella, Alice y yo no podíamos tocar el agua sin convertirnos en lo que ahora somos"

— ¿Eso es todo? —Pregunta Emmett decepcionado— ¿No hay mordida?

— No, solo magia —declaro Esme—. En mi caso, sucedió en Irlanda, diez años después de que nos conocimos, Carlisle.

"Estaba mal en ese momento —me concentro en su mente al verla al borde de un acantilado, ella había intentado quitarse la vida, había tenido un hijo y había muerto, no quería vivir sin él—. Quería morir, me tire de un acantilado, pero no morí las olas me arrastraron hasta una cueva subterránea, no quería buscar ayuda, quería morir. Por eso nunca me moví, pero entonces la luna se posó en mí y bueno, ya saben el resto. Me convertí en lo que soy ahora, un par de días después me di cuenta de que no podía morir, y con los años descubrí que no envejecía, hasta que las chicas me encontraron y se convirtieron en mis hijas".

Vi fascinado como la luna la iluminaba, hasta que al día siguiente tenía una cola, así como también se topaba por accidente con Alice mientras nadaba, Alice la había visto y fue hacia ella.

— ¿Qué hay de ustedes? —la voz de Alice me sacó de los recuerdos de Esme, le vi.

Las historias de nuestras transformaciones no eran las mejores, ni siquiera las conocíamos entre nosotros, éramos seres egoístas con referencia a nuestro origen, solo una persona podía saber todo de nosotros, en este caso, nuestra compañera.

— Es difícil para un vampiro contar su historia. Nadie lo escoge voluntariamente —responde Carlisle cortésmente—. Nuestros instintos nos prohíben revelar nuestros secretos, y si lo hacemos es solo a una persona, a nuestro…

Compañero —completa Alice—. No es la primera vez que lo escuchamos.

— Está bien —Responde Esme con una tranquilizadora sonrisa—. Lo comprendemos, y perdonen la pregunta pero ustedes como vampiros, ¿tienen algún poder?

Mi padre sonríe antes de responder, su mente me revela que ama la curiosidad de Esme —: Sólo dos de nosotros.

— Soy empático —dijo Jasper viendo directamente a Alice, ella por su parte se pone completamente roja.

Sus pensamientos son un completo caos al percatarse de que Jasper conoce sus sentimientos.

— Y yo puedo leer las mentes —Declaro viendo a la mujer que se encuentra a mi lado, su rostro se torna de un adorable rosado—, todas, excepto la tuya.

Respira de manera aliviada, le veo sorprendida, ¿Qué estás pensando mi pequeña castaña?

— ¿Por qué no puedes leer mi mente? ¿Hay algo mal conmigo?

— Digo qué puedo leer mentes… ¿y crees que hay algo mal contigo?

Su sonrojo incrementa, me contengo de abrazarle al ver lo adorable que se ve.

— ¿Qué hay de ustedes? —El carraspeo de Jasper me hace romper contacto.

"Sus emociones me están volviendo loco. Cálmate Edward"

Suspiro e intento controlarme mientras veo a Alice dar saltos en el sofá y responder emocionada —: Esme y yo controlamos el agua, la podemos manipular, y si lo queremos controlar la lluvia. Además, en mi caso desciendo de una línea de videntes, puedo ver el futuro.

La miro fijamente, seguido a la mujer a mi lado. Significa que lo que vi realmente va a pasar.

"Todo lo que has visto en mi mente pasó y pasará Edward, sólo debes de tener un poco más de paciencia"

Asiento, sería paciente por ella.

— Por mi parte congelo cualquier objeto o líquido, puedo hacer que nieve si así lo deseo —concluye Rosalie con una sonrisa, Emmett por su parte le ve asombrado.

— ¿Puedes hacer que nieve? Me gustaría hacer muñecos…— pregunta Emmett sonriendo, ¿Es posible que de verdad sea mi hermano?

Rosalie sólo le ve sorprendida mientras asiente, no la puedo culpar. Lamento que haya quedado emparejada con él, ignorándoles por completo me vuelvo a mi castaña, ella se limita a evitar las miradas.

— ¿Qué hay ti?

Suspira y se gira a mí mientras responde—: Aumento la temperatura de cualquier líquido u objeto. Y, en cuanto al clima… puedo causar relámpagos tormentas, y si me concentro relámpagos que se vuelven fuego. Soy de alguna manera la más peligrosa.

Ella no es peligrosa, ella es especial, y con el tiempo me encargaría de hacérselo ver.

— Son sorprendentes… —añadió Carlisle de pronto—…Controlan el clima…es maravilloso.

— También podemos cambiar nuestra apariencia —añadió de pronto Esme—. Es un poder que tenemos como sirenas, no sabemos que es lo que lo causa, pero si lo deseamos podemos aparentar ser vampiros.

Le vimos sorprendidos tan rápido como su corazón se detuvo, sus rasgos se acentuaron, cerro sus ojos, y cuando los volvió a abrir eran dorados. Parecía un vampiros, tan rápido como apareció se desvaneció.

— ¿Cómo?

— Es una ilusión, Jasper.

La simple respuesta de Alice basto para que todos se calmaran, por ahora.

— Y ha amanecido, un largo día nos guarda en el instituto. —Declaro Rosalie poniéndose de pie.

Vi atreves de la ventana al exterior, no podía creer que hubiéramos estado toda la noche hablando, era sorprendente.

— Debo ir al hospital —murmuró Esme—. Preparare algo para el desayuno, niñas no olviden que dentro de dos días hay luna llena, puede iniciar hoy.

Vi como todas asintieron simplemente, sin mediar palabra.

— ¿Qué tiene qué ver la luna llena? —preguntó al ver como Bella se estremece por sus mención.

— Cambia nuestro comportamiento, en fin, podemos discutirlo está noche—Culmina Esme con un sutil sonrisa—. Ahora todos debemos volver a la realidad, por favor intenten no estar gruñonas todo el día…

— ¿Por qué gruñonas? —Susurro en el oído de mi compañera cuando nos hemos quedado solos, ella se estremece, sonrío. Sus reacciones son adorables.

— No dormimos en toda la noche.

La veo preocupado — ¿Por qué nunca mencionaron?

— No pensamos que fuera importante, ahora sé que sí lo era — Añade mientras contiene un bostezo—. Tranquilo, procurare no volverte loco con mi carácter.

Tan pronto sus palabras son mencionadas se pone de pie y veo su figura perderse en las escaleras.

— Huye ahora que puedes Isabella, ya eres mía—. Murmuró contra mi aliento.

Actualizado, en cuanto al siguiente capítulo aún no estoy muy segura si será dos o tres años después del anterior, o simplemente me brincaré hasta que conocen a Esme. A decir verdad lo estoy considerando por que me gusatría que supieran sus primeros años como sirenas.

Nos leemos próximamente en Bionic woman

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