Bionic Woman @aletwilighterforever
Aislados

AISLADOS.

¿Cómo sigue?

Rudy suspira y niega antes de responder.

— Ha pasado mala noche, pero sobrevivirá —El cansancio en su voz es palpable, aún más que los surcos que cubren su rostro, oscuros círculos alrededor de sus ojos le hacen ver mayor de lo que es realmente.

— Deberías descansar —Suelto, casi parece una orden—. Has estado despierto toda la noche cuidando y tratando a todos.

Una pequeña sonrisa crece en sus labios mientras ve alrededor, varios de los pasajeros habían salido heridos, sin embargo, Sam y una pareja eran quienes lo habían tenido peor. Rudy, con ayuda de la Sra. Robertson, y Vincent Montgomery, quién termino siendo un ex estudiante de medicina, que solo había estado dentro por dos años hasta que se revelo contra su padre y le dijo que estudiaría leyes se habían encargado de cooperar con Rudy para asegurar el bienestar de todos tratando sus heridas lo máximo posible.

— Tranquila Bella, estoy acostumbrado. Es como andar en bicicleta.

— Mhm.

Resoplo sin poderlo evitar, Rudy nunca cambiaría.

— ¡Un avión! —Me giro cuando uno de los pasajeros grita.

Veo al cielo, una avioneta le traviesa, una sonrisa tira de la comisura de mis labios, estaremos de regreso antes de lo que creí posible — ¡Hagan crecer el fuego!

Varios pasajeros corren y lanzan todo lo que encuentran a la fogata, el fuego se aviva por completo alcanzando una altura que no creí posible llegara ver más allá de la televisión, en menos de cinco minutos varias cajas son soltadas al aire, los paracaídas se abren de inmediato,sigo la que parece ser la más pesada, rompo la cubierta, rio sin poderme contener.

— Es un comunicador —Finalmente nos habían encontrado— Aquí vuelo 248 ¿nos escuchan? Respondan por favor.

— Aquí Oscar Goldman, ¿me escuchan?

Sonrío agradecida viendo al cielo, finalmente estaríamos a salvo, observo a Rudy, sonríe abiertamente—: ¡Oscar! Soy Bella, te escucho fuerte y claro.

—Bella, ¿cómo están?

— Mejor ahora que escuchamos tu voz —lloro—. Rudy está aquí conmigo.

— Perfecto, escucha, hemos dado parte a la marina brasileña y un barco llegará por ustedes al amanecer. Manténganse juntos, no quiero que nadie se aparte. Recuerda, vigilen sus espaldas. Repito, vigilen sus espaldas.

— Claro, Oscar.

Corto la comunicación, finalmente podríamos salir de aquí.

Sin poderme contener me lanzo a los brazos de Rudy y comienzo a sollozar.

Son demasiadas emociones las que me invaden.

Podría volver a Edward.

Edward.

Ya habían pasado más de veinticuatro horas desde mi último mensaje. Rudy me sostiene todo el tiempo, suaves sollozos dejan mis labios, una extraña agonía inunda mi pecho, le vería de nuevo, inhalo y exhalo lentamente, e intento normalizar mi respiración.

Pronto estaríamos de nuevo juntos, sus brazos me sostendrían mientras inhalaría su dulce esencia, y probablemente sus labios depositarían suaves besos sobre mi rostro, justo después de susurrar suaves palabras de amor, o de tararear en mi oído alguna dulce melodía, no faltaba mucho para que fuera capaz de volver a él.

Pronto.

Pronto.

Me repetí, pronto estaría con él.

Solo debía aguardar un poco más.

— ¿Qué ha pasado señorita Winters? —Me aparto de Rudy, observo a Vincent con una sonrisa en labios — ¿Por qué llora? ¿Está herida?

Sus ojos se posan en Rudy, una chisma de molestia destella en ellos volviéndoles un poco más oscuros.

Comienzo a reír, ¡hombres!

— ¡Viene a por nosotros! ¡Avisa a todos que un barco nos recogerá mañana al amanecer!

Sus ojos se abren enormemente, resplandecen por completo, su vista vuela a donde la avioneta— ¡Maravilloso! ¡Alertaré a todos!

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Estiro mis brazos conteniendo un bostezo, no he sido capaz de dormir desde que aborde el avión, si seguía así no sería capaz de ponerme en pie tan pronto llegara el barco por nosotros, observo a mi alrededor, no hay rastro alguno de Rudy.

Observo al señor Cabot, uno de los pasajeros, lanzar troncos a la fogata.

— Disculpe ¿Ha visto al doctor Wells? —Pregunto por enésima vez, se suponía que debíamos mantenernos juntos, proteger la formula a cualquier costo, así como nuestras vidas.

— Ha ido a buscarla —responde, su entrecejo elevándose con picardía. Contengo mi mueca de asco, nunca he sido buena para ello—. Corrió el rumor de que lo vería cerca de un pequeño río, al oeste.

— Gracias…—Mis sentidos se alertan. Nunca lo había mandado a llamar, así como tampoco le hubiera pedido a alguien que lo busque por mí.

Lo hubiera buscado personalmente.

Mi mente corre por diferentes posibles escenarios, Rudy siendo herido. Rudy perdido en la oscuridad de la noche.

Trago, parte de la tarde y noche me había encontrado inmersa cambiando los vendajes de Sam y algunos de los pocos pasajeros que habían sido heridos que me había olvidado del peligro que corríamos por completo, había enviado a Rudy a dormir aunque fuera solo un poco, o al menos descansar, no habíamos parado desde que el avión había caído, sus ojos se cerraban y su cuerpo se tambaleaba al caminar, casi al punto de haber estado cerca de desfallecer por el cansancio y los eventos vividos en la últimas horas. Había sido testigo de ver cómo se recostaba sobre la arena y caía completamente rendido sobre la arena, entonces me había alejado para atender al resto de los pasajeros, olvidándome del riesgo que corría al estar completamente solo.

Corro al oeste como me ha indicado el hombre y comienzo a llamarlo, se encuentra bastante oscuro, no amanecerá hasta dentro de un par de horas posiblemente. Corro entre la selva hasta concentrándome en los sonidos que me rodean, es un silencio completamente aterrador.

— ¡Maldición, dónde te has metido Rudy! —murmuro sin saber durante cuánto tiempo le he estado buscando.

— ¡Be…!

— ¡Joder Justin, una maldita víbora! ¡Creo que me mordió!

Elevo la vista al escuchar mi nombre ser cortado tan abruptamente, comienzo a correr hasta que finalmente le encuentro tumbado sobre un árbol.

Con cuidado tomo su rostro, golpeándole ligeramente— Rudy, despierta… ¡vamos despierta!

Busco su pulso, un suspiro de alivio deja mis labios, solo se encuentra inconsciente. Me aparto y camino hasta el riachuelo, tomando un poco de agua entre mis manos regreso a él vertiéndola sobre su rostro, sus ojos lucen desenfocados, al menos eso es lo que la luz de la luna me permite ver, comienza a toser descontroladamente, doy unas cuantas palmaditas sobre su espalda hasta que se recupera.

— ¿Bella? ¿Qué pasó? Alguien me golpeo en la cabeza…aparentemente querías verme aquí

Toco su cráneo con cuidado, una extraña viscosidad cubre mis dedos, la acerco a mi nariz, es sangre.

El olor a oxido y sal me causa por un par de segundos nauseas. Controlándome le ayudo a ponerse en pie, cargo la mayor parte de su peso en mí.

— Yo nunca pedí verte a solas, te hubiera buscado personalmente.

— Parece que me engañaron, han intentado dejarme fuera.

— Mientras corría aquí escuché a un hombre llamar a alguien más, le llamo Justin.

— Bien, ahí está la respuesta. Tenemos que alejarnos, aparentemente son dos. ¿Identificaste la voz?

Niego pese que es incapaz de verme—: No. Solo escuché que le mordió una serpiente.

— No podemos regresar, si ya me atacaron una vez, lo volverán a intentar.

— De acuerdo, pasaremos lo que resta de la noche aquí. Tenemos que buscar un lugar para quedarnos. Vamos Rudy, en unas horas nos vendrán a buscar y esta pesadilla habrá terminado. Debemos movernos, quedarnos sería un riesgo inece… ¡No! — Gritó cuando escucho un cargador, en la oscuridad de la noche. Rudy cae en mis brazos, una mancha roja cubre su pecho.

Lo recuesto con cuidado en la roca.

— Bella….

— No hables — Las lágrimas brotan de mis ojos rápidamente sin detenerse, su respiración se encuentra agitada— buscaré ayuda…

— Sólo aprieta la herida, haz presión sobre ella.

— No…no soy médico

— So…solo pre…s…iona.

— ¡Señorita Winters!

Trago, no ahora. No sé en quién puedo confiar, pero sino hacia algo corría el riesgo de que Rudy muriera. Mi corazón da un revuelo al escucharle— Vincent… ¡Vincent! Traiga a la señora Robertson… ¡Pídale traer su botiquín!

— ¿Por qué? ¿Está herida?

— ¡Vincent! ¡Tráigala ya!

No sé cuánto tiempo pasó hasta que finalmente llega, su dulce y cansado rostro palidece tan pronto su linterna apuntaa Rudy, se hincó junto a nosotros y puso el botiquín de primeros auxilios junto a él.

— Ayúdelo, por favor…—Ruego, Rudy había ido perdiendo la consciencia poco a poco justo después de escuchar a Vincent, y sus respiraciones habían dejado de ser continuas.

— ¡Santos cielos! ¿Qué ha pasado mi niña?

— No…no lo sé —admito—. Caminábamos de regreso a con el resto y de repente cayó. No sé quién le disparó.

— Sigue haciendo presión en la herida ¿Cuánto tiempo tiene inconsciente?

Obedezco inmediatamente he incremento la presión.

— Cerca de cinco minutos —murmuro bajo mi aliento— Su frecuencia respiratoria ha disminuido a cada minuto… él…él ¿estará bien?

— No lo creo cariño…—Giro ante su respuesta, observo como clava una jeringa con alguna extraña sustancia amarilla en mi brazo.

La aparto de un golpe, lanzándola lejos de mí, cae inconsciente en cuanto su cuerpo toca el piso, más tarde lidiaría con las consecuencias. Retiro la jeringa de mi brazo, una parte de la punta queda dentro de mi piel.

— ¡Señorita Winters! —Ignoró a Vincent, él también puede ser un traidor.

— ¿Qué pasó, Bella?

Una leve sonrisa tira de mis labios, Rudy había recuperado la consciencia. Me giró al escuchar su voz pastosa por el esfuerzo, es un suave murmullo adolorido —: Shhh…No hables, todo estará bien. La señora Robertson intento matarme —digo entre sollozos—. No sé qué hacer.

— Vin…cent… él…es…tudio… me…dici…

— Shh…. No sé si sea una traidor… pero correré el riesgo ¡Vincent! ¡Necesito tu ayuda!

Escucho sus pasos acelerados hasta que finalmente llega, su linterna nos apunta su rostro palideciendo al ver a Rudy tendió en el piso con la sangre cubriendo su pecho, a unos pocos metros ve a la Señora Robertson desmayada.

— Ella intento matarme y a él le dispararon —digo entre sollozos—. Ayúdalo, por favor. Lo hirieron, no sé dónde está la herida…

— No sé…no sé si pueda.

— ¡Vincent Montgomery! ¡Estudiaba medicina! ¡Y ayudo a Rudy! ¡Ahora ayúdelo a él…! Por favor, no puede morir.

Vincent suspira y se sienta junto a él — Haré lo mejor que pueda.

Le veo abrir la camisa de Rudy, cuando lo hace exclama sorprendido…— La bala golpeo la arteria pulmonar izquierda posiblemente…aquí no puedo hacer nada.

Suspiro —: ¿Si estuvieras en un hospital qué harías?

— No sirve de nada…

— Vincent —le corto entre dientes.

— ¿Qué harías?

— Cauterizaría la herida. Señori…

— Izzy — le corto, no tengo tiempo de escucharle llamarme por un estúpido y largo apellido. — llámame Izzy.

Él suspira —: Izzy, necesito energía, electricidad. Algo para cauterizar.

— ¿Qué tanto?

— Lo suficiente para detenerla hemorragia, pero aquí no hay nada…

— Si ves algo, dame su palabra de que no dirás nada.

— ¿Qué?

— Por favor…—Suplico.

— La tienes.

Suspiro tomando un bisturí del botiquín médico, y, ante su sorpresa corto las yemas de mis dedos índice y medio. Los cables que conectan mi brazo aparecen inmediatamente ante él.

— ¿Qué….?

— No hables. En estos cables hay suficiente energía para cauterizar la herida, ahora hazlo.

Con temor toma mi mano, poniéndola con cuidado sobre herida, un ligero toque eléctrico me recorrió, reprimo una mueca.

— La hemorragia se detuvo —declaro segundos más tarde con una sonrisa— Ahora, ¿Por qué tienes cables en tu mano?

— ¿Por qué volviste? — Ignoro su pregunta, más tarde lidiaría con él u Oscar lo haría.

— ¿Ya dejamos los formalismos?

Resoplo, aún había peligro allá afuera.

— El barco ha llegado ya… el tiempo pasaba y no volvían…vine a buscarte, buscarles. No era esto lo que esperaba…

Observa a su alrededor.

Bufo, los hombres y sus malditas mentes.

— ¿Puedes traerles, por favor? Busca a Oscar Goldman. Tráelo, por favor — ruego aun sosteniendo a Rudy entre mis brazos—; dile que traiga ayuda y una camilla para llevarlo.

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— Se hicieron pasar por pasajeros para seguir a Rudy y terminar con él —declaró Oscar mientras caminábamos al enorme barco de rescate—. Ahora Margaret Robertson y sus cómplices irán a prisión.

— ¿Qué pasará con Vincent? Vio mi mano.

Oscar me ve atentamente antes de responder —: Prometió que no dirá nada, y lo hará por qué, y cito literalmente: "Isobel Winters es la mujer de mi vida, tiene todo lo que cualquier hombre desea, ella será mi esposa señor Goldman, guardaré su secreto a cambió de una cena romántica".

— Oscar…—mi voz tiembla cuando pronunció su nombre.

— Vamos Bella, dale una oportunidad. Es un chico joven, tiene veintisiete y es tu tipo.

— Era mi tipo —Corrijo—. ¿Guapo, abogado, chico americano apuesto? Posiblemente hace un mes lo era, pero ahora todo ha cambiado.

— ¿Es por lo que Steve dijo? El chico de Forks.

El chico de Forks.

Vaya manera de llamarlo.

Sonrío tristemente al recordar a Edward—: Es por él. No sé qué me ha hecho, pero me ha cambiado, con él mi mundo es diferente.

El rubor inunda mis mejillas.

— Entonces, es momento de que huyamos de Vincent y regreses Forks cuanto antes. Viajaré contigo, quiero conocer a este chico del que tanto he oído hablar. Quién lo diría, la ejecutiva de Wall Street enamorada de un estudiante de instituto.

Pongo los ojos en blanco.

— Ya pasara, es algo pasajero —Intento convencerme a pesar del dolor que se instala en mi pecho una vez más, sabía que era más que eso, solo que no estaba lista para admitirlo en voz alta, al menos no todavía— Una fatal atracción, es todo.

— Sigue engañándote, hija. Esto sería un gran paso.

Me limito asentir, aún no estaba lista para afrontar mis sentimientos, ni si quiera a mi misma.

— Lo sé, siempre he huido de las relaciones durante mucho tiempo, pero, no es el caso, no sucederá nada. Tenlo por seguro.

Oscar niega.

— Dudaste al responder, bueno, parece que es un chico que vale la pena conocer. Pero, si intenta pasarse de listo…

Ruedo los ojos — No intentará nada. No lo hará, él es un perfecto caballero. Además, no pasará nada —repito más para mí que para él— es una simple atracción.

— Seré yo quien lo juzgue, pero por lo pronto saldrás con Vincent —Enarco una ceja, no había forma de que saliera con él.

Nos volvemos a leer querido lector, espero que lo disfrutes, sé lo que has estado esperando :) Nos veremos PRONTO, (nótese que he usado mayúsculas) más pronto de lo que puedas pensar.

a-d-c

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