Bionic Woman @aletwilighterforever
Punto muerto

Punto muerto

Bella Pov

Gemí, mi hombro ardía más de lo que era capaz de recordar, no es como si fuera la primera vez que recibía un disparo.

Parpadeo un par de veces, mi visión se encuentra nublosa, mi garganta arde ante la resequedad, y mi cuerpo, maldición la última vez que me había sentido así acaba de despertar después de haber tenido un accidente en helicóptero, giro mi rostro observando a mi alrededor. No es mi habitación en Forks, este lugar es completamente blanco, me concentro en los aparatos a los cuales me encuentro conectada.

Una mueca crece en mis labios, un hospital.

Me encontraba en un maldito hospital.

Un suspiro de resignación abandona mis labios, cierro mis ojos y permito que el olor de algún desinfectante llene mis pulmones. Los recuerdos no tardan en llegar, la última vez que me encontré en uno había sido justo después de tener el accidente que me volvió biónica, cerca ya de tres años.

Recordaba claramente como había subido a ese helicóptero, solo me encargaría de hacer una pequeña prueba de rutina, algo de lo que normalmente se encargaba Steve, no era nada complicado a decir verdad. Subir unos cuantos pies de altura, juzgar el estado de la máquina, su alcance y si este era adecuado para pilotearse. Todo parecía ir bien hasta que perdí el control y contacto con la base, al menos eso era todo lo que era capaz de recordar antes de caer por completo, la puerta se había abierto después de perder el control, y, fue el cinturón lo que impedido que saliera y callera a la nada; aún tenía pesadillas en las cuales el cinturón de seguridad se soltaba y caía siendo incapaz de sostenerme, en mis sueños mi cuerpo golpeaba contra el concreto, sentía como mis huesos se rompían, y el sentimiento de yacer sobre el frío piso hasta que dejar de respirar me atemorizaba debido a la extraña sensación que siempre acompañaba cada pesadilla.

Reprimo el instinto de girar mi rostro cuando escuchó pasos cercanos a la puerta, mi cuello se queja sonando ligeramente, mi vista periférica se enfoca en la puerta cuando la perilla gira, un cansado Steve es lo primero que veo. El brillo en sus ojos se ha ido siendo remplazado por un opaco verde, enormes bolsas negras se marcan en su rostro, y su piel luce casi completamente enferma.

— Despertaste…

— Mhm —Me quejo cuando sus brazos me rodean, suprimo un gemido, no solo mi brazo duele, todo mi cuerpo lo hace.

— Aguarda, bebe esto.

Mis labios se encuentran con la pajilla que me ofrece, la frescura del agua calma el ardor de mi garganta inmediatamente, permitiéndome hablar casi sin dolor—. ¿Por cuánto he estado fuera?

— Una semana. Perdiste mucha sangre, más de la que puedas imaginar. Tendrás que tomarlo con calma, Bella. Llamaré a Rudy y Oscar

— ¿Oscar está aquí?

No me contengo, entrecierro mis ojos y le observo amenazadoramente, no había poder humano que me salvará de la irá del señor Goldman. Las comisuras de los labios de Steve se elevan un poco, una sonrisa secreta termina por formarse en ellos, ha ignorado mi pregunta.

— Es un placer tenerte de regreso con nosotros.

— Lo siento, no quise asustarlos hasta la muerte —Mojo mis labios— ¿Qué tan malo es?

Un suspiro cansado deja a Rudy, sus ojos se encuentran con los de Oscar. Un nudo se forma en mi garganta, puede que haya sido más grande de lo que creí, es verdad que mi cuerpo se sentía terriblemente adolorido, pero como no hacerlo después de haber recibido un disparo. No era la primera vez que lo hacía, sin embargo sí la primera que caía inconsciente debido a la pérdida constante de sangre.

Mis ojos se encuentran con los de Rudy, le observo dejar sus gafas e inclinarse sobre mi camilla, su mirada se aparta de mí encontrándose de nuevo con la de Oscar un segundo antes de volverme a observar— Sobrevivirás, solo debes mantenerte alejada de las balas perdidas.

Un suspiro que no sabía que contenía abandona mis labios, mi cuerpo se relaja inmediatamente;

— Es la idea Rudy —Exclamó—. Por un segundo me has asustado.

— No más de lo que tú lo has hecho con nosotros, Bella —Giro a Oscar, quién no deja de verme aún preocupado—. Estarás fuera por un tiempo.

Niego, había descubierto demasiado para apartarme ahora.

— Oscar….

— Isabella…

— Por favor…—ruego— prometo mantenerme fuera del peligro.

Sus ojos se enfocan una vez más en Rudy, la decisión final siempre depende de él—Mientras se mantenga lejos del ejercicio físico estará bien.

Una pequeña sonrisa crece en mis labios antes de agradecer —: He descubierto el centro de control, ha sido ahí dónde me dispararon —comienzo, mi mente aclareciéndose más—. Se encuentra a un kilómetro de retirado de dónde instalamos el tercer sensor, está protegido por una cerca electrificada y unas cuantas cámaras de seguridad.

— ¿Sabes sí el misil salió de ahí?

Asiento recordando las coordenadas en una de las computadoras —Las vi, en definitiva estuve en su centro de control, dos de los guardias descubrieron que alguien había entrado, nunca vieron mi rostro, sin embargo —agrego— Les lance una de las sillas, fue cuando sus armas se dispararon y una bala perdida me dio.

La mirada de Oscar se torna preocupada —: Tendremos que ser más cuidadosos. No sabes lo que hayan visto, puede que aún no tengan idea de quienes son.

Me limito a observarle, comprendía su preocupación. —Y buen, yo solo tengo una duda. ¿Cuándo me podré ir de aquí? No quiero llamar más la atención de lo que ya la hice.

Una extraña sonrisa crece en las comisuras de Oscar, y es la estridente carcajada de Steve la que hace estallar en risa a Rudy, a quién rápidamente se le une el gran señor Goldman. Observo confundida, no entiendo que es lo que sucede.

— Bella, si no querías llamar la atención lamento decirte que ya lo hiciste más que suficiente. En Forks corren varios rumores de como huiste después del primer día de clase con tu profesor de P.E.

Palidezco, mi estómago se revuelve.

— Steve…—gruño entre dientes, se encoje de hombros casualmente—. ¿Quieres explicarte mejor?

— Solo diré que tal parece que cometemos incesto —una mueca de asco se forma en mis labios—, al menos eso es lo que dicen las malas lenguas, mientras que hay otras personas que se han mostrado seriamente preocupadas por tu bienestar.

Enarco una ceja confundida. Solo estuve ahí por seis horas, ni siquiera una jordana escolar completa.

— Me limitaré a decir que dejaste una gran impresión a los Cullen. Los hermanos han estado preguntando por ti durante la clase —dice confundido—, les he dicho que has viajado a Phoenix por una emergencia familiar.

Mi pecho duele un poco al recordar los amables rostros de Edward y su familia. Si hay algo que odio de mi trabajo en la OSI era mentir a las personas que eran amables con nosotros.

— Bueno, ya pensaré en algo cuando les vea. A todo esto, ¿cuándo me podré ir? ¿Y, dónde estamos?

— Nos encontramos en Seattle. Tenerte en Forks o Port Ángeles hubiera llamado más atención innecesaria. Oscar hizo los arreglos necesarios para tenerte en Seattle Grace sin mayores complicaciones, y arreglo todo para que Mickel y yo nos hiciéramos cargo de tu atención —un suspiro abandona de sus labios. La respuesta de Rudy no me sorprende. Comprendo por qué no tomar riesgos de tal magnitud, hubiera sido en mayor parte contra producente, aguardo a que continúe, sin embargo hay algo que me dice que detestaré lo que tenga que decir, hasta ahora se ha dedicado a ignorar el hecho de cuando saldré de aquí, justo como lo han estado haciendo el resto de ellos desde que entraron en la habitación e hice la pregunta por primera vez—. Ahora en cuanto a tu biónica te encuentras bien. Si caíste inconsciente fue debido a la considerable pérdida de sangre que tuviste.

Muerdo mis labios, recordando cuando tome la mano de Edward y sentí una extraña corriente eléctrica pasar por mi brazo. Puede que imaginara de alguna manera la sensación.

— Entonces, dejen de ignorar mi pregunta —reclamó—, ¿Cuándo me podre ir?

La mirada de los tres hombres que yacen en pie frente a mí rehúyen mis ojos, sin embargo es Oscar quien responde. —Rudy considera que estará bien en una semana más.

Resoplo, como si no tuviera ya suficiente con cursas el instituto de nuevo.

(…..….)

Suspiré y con cuidado me puse de pie. Necesitaba tomar un baño y arreglarme para el instituto, era esencial que no faltara más, no podía permitir que los rumores siguieran corriendo arriesgando todo. Hice uso de toda mi fuerza cuando finalmente conseguí bañarme teniendo siempre cuidado con las puntadas en mi brazo, cambie finalmente el vendaje y tome el Tylenol que Rudy me había dado. Aún seguía sin saber cómo había conseguido convencerlo de darme el alta después de dos días de haber despertado, puede que fuera el hecho de que cantará a todo pulmón en las noches en el hospital incomodando a varios pacientes y personal, o el hecho de que las enfermeras odiaran cuando las molestaba por ver descaradamente a Steve.

Haciendo a copio de mi fuerza de voluntad, me cambio lo más rápido que puedo sin lastimar mi hombro.

La voz de Steve suena a través de la puerta cuando sus nudillos golpean esta — ¿Puedo?

— Adelante, necesito un poco de ayuda con mi blusa.

Para cuando entra una mirada de desaprobación cubre sus rasgos, negando se acerca y me ayuda a pasar mis manos por la suave blusa de algodón sobre mis brazos, y finalmente, con cuidado acomoda el cabestrillo sobre esta.

— Gracias.

—Bella, Deberías volver a la cama —Su regaño suena lleno de molestia—. No deberías ir hoy al…

— Termina esa frase y me asegurare de que la futura señora Austin sea la Sra. Cope —Le corto, la amenaza se desliza con rapidez, y una mueca ahora surca sus labios—. Estoy bien, y estaré mejor si mi nuevo profesor de E.P. me evita el trabajo difícil.

— Si te sien…

— Si me siento mal te lo diré inmediatamente —Respondo siguiéndole escaleras abajo, el olor de tocino con huevos, y la visión de jugo recién exprimido hace que mi estómago gruña en protesta, me acerco y comienzo a comer—. Vete tranquilo, estoy bien para conducir.

Ruedo los ojos, fueron diez minutos después de discutir que aceptó a su pesar marcharse. Me encontraba con una herida en el hombro, no invalida. Además, el Jeep no solo era un vehículo estándar, también automático. Suspiro y compruebo cada puerta antes de marcharme, hoy se supone que sería técnicamente mi segundo día de clases. Una semana y dos días después, bravo Isabella, más que perfecto para evitar llamar la atención.

Eran pocos autos los que se encontraban en el aparcamiento cuando llegue, mis ojos se topan rápidamente con el volvo plateado, reprimo la estúpida sonrisa que amenaza con crecer. Estaciono justo enfrente del resplandeciente vehículo. Mi pulso se acelera cuando de él bajan los Cullen.

— Maldición —murmuro bajo mi aliento. Un joven rubio de rostro aniñado me observa fijamente, y una extraña sonrisa surca sus labios mientras golpea con suma insistencia la ventana del Jeep. Me contengo de entornar los ojos, no me encontraba de humor para lidiar con adolescentes hormonales.

— Soy Mike, Mike Newton —un patético intento de seducción fueron sus primeras palabras tan pronto baje del enorme Jeep blanco—. Bienvenida a Forks.

Asentí solamente con mi típica sonrisa: "Me dejó de importar quién mierda eres cuando comenzaste a coquetear"

— Isabella—. Fue todo lo que dije, Observo a sus espaldas, se encuentra rodeado por varios chicos Reconozco a la chica rubia de rizos y rostro aniñado de mi clase de cálculo, se presentó como Jessica, una sola mirada y sabía que ella solo quería cotillear sobre mi vida para después publicarlo. A su lado estaba un chico afroamericano unos cuantos centímetros más alto que yo, se presentó como Tyler, y finalmente restaba una rubia más que me veía con disgusto, en ese momento supe que no seríamos las mejores amigas ni hoy ni nunca. Mi potencial a no mejor amiga de hoy ni nunca se llamaba Lauren.

— Así que Isabel, ¿eres familiar de los Cullen? ¿Es por eso que desapareciste?— Enarco una ceja confundida, ella sabía que ese no era mi nombre, además que más le importaba el motivo de mi desaparición.

— Es Isabella —corregí educadamente—. Y, ¿a qué viene la pregunta Laura?

— Bella —Me estremezco, la voz de Edward corta por completo cualquier comentario que pudiera hacer Lauren, una sonrisa genuina se instala en mis labios al verle, y una extraña paz me invade de pronto—. Lamento interrumpir, pero tengo planes de robarme a esta hermosa dama.

Mis mejillas arden, sus ojos me observan detenidamente topándose con el cabestrillo en mi hombro, me remuevo un poco incomoda por el escrutinio, su brazo aparta al resto y se desliza por mi cintura pegándome a él, agradezco la intromisión y que me alejara del tumulto hormonal que me rodeaba.

— Gracias por salvarme — Murmuro mientras nos dirige hasta sus hermanos—.

— Siempre un placer, ¿estás bien? — sus ojos se enfocan en mi brazo.

Una mueca crece en mis labios —Tuve un pequeño accidente automovilístico, fue más que nada el shock— la mentira se desliza con facilidad entre mis labios, sus rasgos se endurecen mientras cierra los ojos y me acerca un poco a él, una expresión de tortura contrae su bello rostro.

— Pensé que algo te había sucedido.

Me detengo y le observo confundida, mi corazón late erráticamente. Muerdo mi labio y me deshago con cuidado de su abrazo, mi cuerpo llora por la falta de su tacto, muere por sentirle cerca de nuevo, me contengo sin saber que sucede conmigo.

— Estoy bien, de verdad.

— Nunca llegaste a biología, temí por ti, dijiste que solo ibas por una aspirina, desapareciste.

Un déjà vu cruza por mi mente al recordar la última vez que alguien me trato de la misma forma que él lo hacía ahora, mi pulso se acelera, siento mis manos temblar y mi cuerpo comenzar a sudar, me detengo y observo sus ojos, se encuentran frenéticos, niego, no importa como luzca, hay algo que me dice que no es igual a él.

Respiro pausadamente y pienso antes de hablar —: Escucha Edward, estoy bien. Agradezco tu preocupación y la de toda tu familia de verdad, pero no me paso nada grave, solo un pequeño accidente a causa de un conductor descuidado, no hay más.

— Lo siento, no quería abrumarte.

Agradezco su preocupación, una pequeña sonrisa crece mis labios.

— ¿Vamos a clase? — Ruedo los ojos divertida.

— Tengo español con la Señora Goff.

Sonríe, sus ojos se iluminan y me vuelve a pegar a él, mi cuerpo recibe su abrazo gustoso—Igual que yo, ahora vamos.

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Conforme pasó la mañana me percate que compartía la mayoría de mis clases las compartía con Edward y los demás integrantes de su familia, a excepción de historia que compartía con Alice antes del almuerzo, a diferencia del primer día compré solo una limonada, era todo lo que necesitaba para tomar mi medicamento.

— ¿No comerás nada más? —Los ojos se Edward observan molestos mi limonada, me burlo, ¿Quién era él para juzgar cuando aún recordaba que no había comido bocado el primer día que llegue a Forks High?

— He tenido un buen desayuno esta mañana, ¿qué hay de ustedes? Cuando estuve aquí solo desbarataron a comida.

Su mirada se torna sorprendida. Una mueca se forma en mis labios cuando abro la limonada, y doy un sorbo antes de tragar las píldoras que Rudy había enviado para mí—: Soy muy observadora —añado.

Y, así sin más, Emmett dio un mordisco a la rebanada de pizza que se encuentra frente a él, Alice por su parte muerde una galleta, enarco una ceja a Edward cuando a ahora todos se encuentran comiendo menos él.

— Llevo una dieta especial.

Ruedo los ojos, y aguardo en silencio observándoles comer hasta que el timbre suena. Mi siguiente clase era con Steve y la compartía con todos los Cullen, rápidamente nos pusimos de pie, Edward pasó un brazo por mi cintura de nuevo, me permito descansar sobre él, amando extrañamente las sensaciones que provoca en mí, para cuando llegamos al gimnasio le observo irse con sus hermanos a los vestidores, aún faltaban varios estudiantes por llegar, me dirijo a Steve quién ve al cielo mientras rogando por un milagro, me contengo de reír.

— Isabella no tomarás está clase hoy.

— ¡Cielos, Steve! —exageras—. Estoy bien.

— No Bella, no lo estás.

— Eres imposible, es solo un rasguño.

— Bella… —la voz de Edward a mis espaldas sonó completamente extraña a mis oídos, contenida, casi molesta. A pesar de que moría por girarme no lo hago, necesitaba que Steve dejará de tratarme como una minusválida.

— Fue solo un roce, estoy bien.

— Rudy y Mickel dijeron….

— Sé lo que dijeron —le corto—. También recuerdo a Oscar bien estando de su lado, pero nunca acepte que me quedaría en casa.

— No harás ejercicio físico —ruedo los ojos—. Y me encargaré de las tareas de la casa hasta que tu brazo este bien, Rudy dijo que…

— No podría venir esta semana, así nosotros iremos, verá mi brazo, y me dejará libre. ¿Algo más Steve? Pareces más mi padre que hermano.

— Mi padre es médico —brinco asustada, en ningún momento había escuchado a Edward acercarse—. Él podría echarle un vistazo.

Muerdo mis labios, no quería ver a otro médico. Steve sonríe agradecido de pronto.

— Gracias Edward, nuestro medico iba a estar fuera por un par de semanas, pero no queremos incomodar.

— No hay ningún problema.

— Así será entonces, gracias de nuevo.

Observo a mi hermano, una sonrisa de suficiencia surca sus labios, traidor.

EDWARD POV.

Me golpeó y recrimino mentalmente, nunca debí dejarla ir.

Debí de haberla buscado cuando no llego a biología, debía de haber estado ahí para protegerla.

"Ella está bien Edward. Le quietaré las puntadas en un par de días" —Los pensamientos de Carlisle me mostraron su herida, gruñí cuando vi la longitud de ésta —"quién se encargó de su herida hizo un gran trabajo, no quedará marca, pero esto es más que consecuencia de un simple accidente en auto. Le dispararon Edward"

Un gruñido emerge desde lo profundo de mi pecho. La madera de la silla cruje bajo mis manos, polvo es todo lo que queda del comedor.

Nadie la volvería a tocar. Nunca.

Yo me encargaría de ello.

Ella no estaría sola, ahora yo era su protector.

Y aquí estoy de vuelta, ¡nos vemos el domingo!

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