Bionic Woman @aletwilighterforever
Misión peligro

Misión peligro.

Bella Pov

El patio trasero de Forks, High se encontraba casi por completo vacío, a excepción de Steve quien iba de un lado a otro por este, me estremezco cuando una corriente de aire me golpea, me abrazo a mí misma. Sin duda alguna Forks es lugar más frío en el cual he terminado por causa de la OSI, en definitiva después de esto el señor Oscar Goldman me tendrá que conseguir unas vacaciones totalmente pagadas a las Bahamas.

¿He de suponer qué es una emergencia al verte caminar como león enjaulado de un lado a otro? —pregunto justo después de ver a mi hermano dar vueltas como loco en el patio trasero cercano al bosque.

Un resoplido abandona sus labios, reprimo mi sonrisa—: Oscar llamo, tal parece que el radar detecto actividad cerca de dónde lo instalamos hace tres días, bien podría ser algún explorador perdido pero…

—…bien podría no serlo —completo. En caso de ser así sería nuestro primer avance en la misión—. ¿Me justificarás las faltas? —Pregunto con sorna, cambiando rápidamente el tema.

Bufa exasperado, lanzándome las llaves de su Jeep—: Es más discreto que tu monstruo blanco. Me encargaré de Banner, y tienes mi bendición para ausentarte de P.E.

— Tenemos un trato Señor.

— Ahora andando, que seré benevolente. Vete ya —susurró en cuanto el timbre que marcaba el final del almuerzo sonó, le lanzó mis llaves antes de caminar directo al parking de profesores—. Te veré por la noche, tengo una junta con el resto de los profesores —una mueca se forma en sus labios. Su mirada antes divertida se torna seria de un momento a otro—. Ten cuidado, llama si me necesitas.

Me limito a asentir y seguir mi camino. Observo a mí alrededor, el patio trasero, antes vacío comienza a llenarse, los estudiantes se encuentran cambiando de edificios, una sensación de alivio se instala en mi pecho cuando me percato que salir sin ser notada sería más sencillo de lo que había previsto, la mayoría corría a sus clases, nadie prestaría atención a la chica nueva que se une a la multitud.

Encontré el enorme jeep con suma facilidad, era el auto más nuevo, además del más intimidante. Lancé mi bolso al asiento de copiloto y monte rápidamente en él antes de que alguien pudiera verme y, así, sin más salí del parking sin llamar la atención.

— Tienes pésimos gustos Steve…—murmuro para mí cuando suena la última estación de radio que escucho. Jugueteó con su estéreo hasta detenerme en una estación de música clásica, una sonrisa crece en mis labios cuando las notas de uno de los muchos nocturnos de Chopin llenan la cabina.

Miro a mis costados, los árboles se convierten en manchas a mí alrededor rápidamente; manchas verdes y cafés continuas que en lugar de desaparecer se vuelven más frondosas conforme me interno en el denso bosque, zigzagueo con el enorme Jeep entre varios troncos caídos, y, en cuestión de segundos me encuentro bajando por lo que parece ser una pendiente. Tan pronto me encuentro en un lugar seguro detengo el motor; el resto del camino tendría que hacerlo a pie.

Observo a mí alrededor, no hay nada que parezca fuera de lo normal; tampoco es como si recordará por completo la posición de cada rama. Suspirando comienzo a correr a través del bosque, permitiéndome internarme más de lo que había hecho antes con Steve. El radar que instalamos se encontraba intacto, solo había detectado una señal de movimiento. Bien podría haber sido un animal lo que lo activará.

Reviso mi reloj, son casi las tres. No puedo creer que haya perdido cerca de tres horas en llegar y asegurarme que todo estaba bien, camino de regreso cuando un zumbido llama mi atención, con cuidado a través del sinuoso bosque hasta llegar a lo que es una enorme malla. No recuerdo haberla visto cuando instalamos los radares. El zumbido proviene de ella, tomo un trozo de madera y lo lanzo.

Explota.

Una cerca con electricidad.

Me concentro en escuchar más allá del bosque, no hay rastro alguno de voces, observo a mí alrededor, hay una cámara en un pino. Observo el cielo, el clima parece estar de mi lado cuando tenues gotas de agua comienzan a caer, brinco hasta una de las ramas del árbol, y con cuidado cubro la lente con ellas. Sonrío y vuelvo a bajar, para cuando lo he hecho la lluvia ha incrementado, titiritero sin poderlo evitar, el frío aire de Forks y la lluvia serán los causantes de que pueda desarrollar una pulmonía.

Definitivamente no solo serían unas vacaciones a las Bahamas.

Me elevo en mis pies una vez más, y apoyando mi cuerpo en mis pantorrillas me permito saltar la malla eléctrica, corro bajo la lluvia hasta el centro, en el medio hay lo que parece ser algo parecido a un cubículo, observo a mí alrededor, solo hay una cámara que enfoca la puerta, con cuidado salto bajo ella y le doy un nuevo enfoque. Escucho a través de la puerta, no hay nadie.

Fuerzo la cerradura encontrándome con una oficina llena de enormes computadoras. Había tres diferentes, abarcando de esquina a esquina, me acerco con cuidado, una de ellas muestra las coordenadas del primer misil que cayó en Florida. Encontré lo que podría ser el centro de mando, reviso cada una de las maquinas, algún indicio debe haber de dónde será el siguiente ataque.

Me escondo bajo una de las maquinas cuando la puerta se abre de repente, dos hombres han entrado

— Asegúrate de que este vacío.

— Bill, las cámaras no han detectado nada.

— No me importa, sigue buscando.

Un nudo se forma en mi garganta cuando veo que ambos están armados, desde mi escondite puedo ver que siguen las huellas que he dejado. Me golpeó mentalmente, debí haber llamado a Steve, les observo. Ellos siguen el rastro de agua que deje cuando entré, en silencio me pongo en pie y tomando la silla frente a mí la lanzo contra ellos, los disparos no tardan en escucharse. Ambos caen, corro a través de sus cuerpos inmóviles, la lluvia me recibe rápidamente, un dolor en mi hombro se instala, sigo corriendo y salto la cerca una vez más.

No me detengo en ningún momento.

Sabía que los hombres habían quedado atrás, pero el peligro no terminaría hasta que me encontrará fuera de los frondosos bosques. Mis ojos se posan en el ya oscuro cielo de Forks, aprieto mi hombro, hay sangre, busco hasta encontrar la herida, una de las balas me rozo. La lluvia cae y me es casi imposible ver a donde mi dirijo, jadeo cuando me tropiezo. Me encuentro completamente empapada, y mi herida no deja de sangrar. Me apoyo el primer tronco y rompo un trozo de mi chaleco, anudo la tela alrededor de mi hombro haciendo un torniquete. Muerdo mis labios, el dolor comienza a crecer cuando hago un nudo más.

Me tambaleo cuando finalmente me encuentro en pie, observo mí alrededor, no me encuentro muy lejos del Jeep, camino con cuidado, en más de una ocasión evito caerme en el fango. El alivio me embarga cuando finalmente llego al enorme vehículo verde. Me arrastro a través del asiento, la calidez de este me envuelve rápidamente. Aprieto mis dientes cuando tomo el móvil de mi bolso, y con la poca lucidez que me queda, llamo a Steve.

— ¿Dónde es…?

—…u…una bala me rozo…—jadeó cortandole— en el jeep.

— Voy para allá.

Me recuesto sobre mi hombro, ejerzo la mayor cantidad de fuerza que me es posible considerando mi estado.

Gimo cuando la puerta del Jeep se abre, me relajo cuando un par de preocupados ojos verde musgo me regresan la mirada, no sé cuándo tiempo ha pasado para cuando Steve llega, solo sé que, cuando siento sus manos atender mi herida me permito perderme en la inconsciencia, no sin antes desear que sea el dueño de un par de ojos ambarinos sea quién este conmigo sosteniéndome.

Y, lo prometido es deuda. Nos vemos en dos días más. (:

¡Espero que les guste!

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